VOX, ¿UN PP CON BÓTOX? (2 de 2)

Leon del congreso

VOX es la alternativa controlada al PP. El Régimen del 78 se protege de la entrada de outsiders.

¿Valores? ¿Qué valores?

VOX habla mucho de “valores”. En su Manifiesto declaran que “hemos de guiarnos por valores fuertes que nos sitúen en el mundo con capacidad de competir con éxito y de ser respetados”. ¿Cuáles son esos “valores fuertes”? Los descubrimos un poco más adelante en el propio Manifiesto:

Un enfoque meramente economicista de nuestras dificultades es insuficiente y nos lleva al fracaso. Si las ideas que nos conducen son equivocadas, si las concepciones morales que nos inspiran son débiles, nunca conseguiremos volver a la senda del crecimiento material. Es imposible diseñar una política económica eficaz sin el impulso de principios sólidos. Son el esfuerzo, la perseverancia, la cohesión, el altruismo, la búsqueda de la excelencia, el reconocimiento del mérito, la honradez y el patriotismo los que crean los puestos de trabajo y traen la prosperidad.”

En nuestra opinión, son buenos valores, pero se quedan cortos. Bien podrían ser los valores de una escuela de negocios o de estudios de post-grado. Valores propios de mercaderes y contables. A esto le añaden los principios liberales clásicos: “La libertad individual, el Estado de Derecho y el imperio de la ley son elementos indispensables de la democracia”.

Nosotros echamos en falta los verdaderos valores: la visión trascendente de la persona, la defensa de la vida como bien absoluto, la familia natural, el bien común, la justicia social, el compromiso comunitario, el pasado como herencia cultural, el arraigo, la identidad, la solidaridad y la subsidiariedad.

La filosofía liberal está en el ADN de VOX. Eso está claro desde el primer momento. Respecto a la parte “conservadora” de su ideario no dan muchas pistas, más allá de la defensa del patriotismo y de su voluntad de liquidar el Estado de las autonomías. Su Manifiesto incluye esta declaración programática:

Una sociedad responsable y moralmente sana ha de defender y promover la cultura de la vida, ha de cuidar y proteger a la familia como institución básica y ha de mostrar su solidaridad con los sectores más vulnerables”.

¿Significa esto que defienden una ley de aborto cero o el mismo calculismo oportunista del PP? ¿Apoyan la ayuda a la maternidad, el fomento de la adopción y el cheque escolar? ¿Defienden la centralidad de la familia natural? ¿Su propuesta de “volver” a los verdaderos principios del PP incluye el rechazo a la ley del matrimonio gay y el divorcio exprés notarial?

En cualquier caso, hablar en abstracto sobre los valores de VOX resulta bizantino. El tiempo y sus posturas concretas sobre cada uno de los temas de actualidad y los desafíos que afronta España irán definiendo cuáles son las verdaderas prioridades de esta nueva formación.

Un partido joven y ya nostálgico (del PP)

VOX se presenta ante la ciudadanía como el auténtico PP. Sus líderes afirman que no reconocen en el actual Partido Popular los valores que defendían en el pasado. Santi Abascal, en su carta de baja como militante, dice que “Hoy, fuera del Partido Popular, me siento más cerca de él y me siento mejor. (…) Son muchas, miles, las personas que aún permanecen en el Partido Popular con las que todavía me siento identificado; personas que representan una de las dos almas del Partido Popular (…)”.

Alejo Vidal Quadras ayer culminó toda la puesta en escena de su Crónica de una Baja Anunciada y se pronunció en términos similares: “Yo no he cambiado” y “me voy para seguir donde estaba el PP”.

Los líderes de VOX tienen nostalgia del PP de los “buenos tiempos”. Pretenden frenar la involución del PP y retroceder el reloj a 1996. Sin embargo, como decíamos en un post anterior (Desenmascarando al PP), la trayectoria del Partido Popular es, desde 1978, una historia de claudicaciones constantes en el terreno político y cultural y de travestismo en lo económico (pasa de defender una economía social de mercado a abrazar el capitalismo globalizador). Por ello, ni Abascal ni Vidal Quadras parecen ser políticos muy clarividentes si descubren a estas alturas que el PP se encuentra a la deriva y que está canalizando el voto de la derecha sociológica hacia el centro de la nada.

En nuestra opinión, el retorno al PP de 1996 es sólo una reparación cosmética anti-aging. VOX se limita a aplicar un poco de bótox para maquillar las secuelas de los años marianos. Pero el rostro del PP de Aznar no es algo de lo que un partido regeneracionista pudiera tener nostalgia. Por aquel entonces el PP ya arrastraba una serie de carencias ideológicas y culturales graves (mercantilización, descristianización, asunción del individualismo y pérdida del sentido de comunidad, etc.). En 1996 el pensamiento conservador ya estaba desarmado y la derecha sociológica desfondada moralmente.

Por eso, para nosotros, subir a la máquina del tiempo para volver a los años del centro-reformismo y el patriotismo constitucional es un viaje para el que no nos hace falta alforjas. En resumen, y con todo nuestro respeto, VOX no es la alternativa política que estábamos esperando.

Dispersión del voto protesta y el voto de valores

Es muy lícito (e incluso enriquecedor) que los líderes y militantes del PP que se sientan decepcionados con su partido articulen una nueva formación. Además, este nuevo partido puede evitar una fuga de votos descontentos de centro-derecha hacia Ciutadans (partido progresista y jacobino).

Sin embargo, en nuestra opinión, VOX no deja de ser la alternativa controlada al PP. Formado por personas que proceden del PP y con la finalidad de refundar el PP. Es decir, nada nuevo bajo el resol (ver nuestro post: Rosa Díez y Vidal Quadras, las máscaras del PPSOE).

El efecto adverso que inevitablemente tendrá la aparición de VOX es la dispersión del voto de valores. VOX puede obstaculizar la irrupción en las europeas de una verdadera corriente renovadora que venga de fuera de la clase política y de la partitocracia. VOX trae un aire distinto al del PP, pero es un aire reciclado. Lo que nuestra democracia necesita es aire fresco.

Nosotros seguiremos esperando una opción que combine patriotismo y justicia social, democracia y soberanía, libertad individual y compromiso comunitario. Hasta que esta opción irrumpa en la escena política, seguiremos formando a nuestras bases, trabajando al margen del circuito oficial, creciendo en número y en alegría. Con la convicción de que somos una voz que no puede permanecer silenciada mucho más tiempo.

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