ROUCO Y LA IZQUIERDA COMECURAS: BAILANDO CON LOBOS

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¿Hay un negocio político que consiste en no dejar cicatrizar las heridas?

Las palabras del cardenal Rouco Varela en el funeral de Adolfo Suárez han provocado mucho ruido mediático en los últimos días. Los hooligans de izquierdas han aprovechado nuevamente la ocasión para armar una buena bronca política y hacer gestos y guiños a sus sectores más anticlericales.

Las palabras de Rouco fueron estas:

La concordia fue posible con él. ¿Por qué no ha de serlo también ahora y siempre en la vida de los españoles, de sus familias y de sus comunidades históricas? Buscó y practicó, tenaz y generosamente, la reconciliación en los ámbitos más delicados de la vida política y social de aquella España que, con sus jóvenes, quería superar para siempre la Guerra Civil: los hechos y las actitudes que la causaron y que la pueden causar”.

A mí no me parece nada incendiario ni provocador. Todo lo contrario. Sin embargo, Urkullu acusó en las redes sociales a Rouco de “desdeñar la democracia”, y el Gobierno catalán recordó que la guerra civil terminó hace muchos años. [Por cierto, tiene gracia que lo diga un Gobierno que gasta millones de euros al año en recordar la guerra civil en Cataluña e incluso en rememorar el tricentenario de la Guerra de Sucesión (1714)].

Pero yo me quedo con la actuación del PSOE. La portavoz del Grupo Socialista, Soraya Rodríguez, consideró “indignantes” las palabras del cardenal y aprovechó el revuelo para reclamar que los actos institucionales de Estado sean laicos y no religiosos. A mí a veces los socialistas me recuerdan a Frank Begbie, el personaje de la película Trainspotting que, en un pub atestado de gente, lanza de espaldas una jarra cerveza y una vez se ha armado la pelea se remanga y se pone a soltar mamporros a diestro y siniestro.

Como era de esperar, los panfletos y confidenciales de ultraizquierda y las redes sociales hicieron el resto. Al cabo de unas horas aparecían en Twitter las siguientes etiquetas:

#roucocállate

#roucoexcomunión

#roucollamalaguerra

“Los hechos y las actitudes que causaron la Guerra Civil la pueden volver a causar”. La izquierda se agarra a la frase para armar un cirio. El progretariado ha convertido a Rouco en el malo oficial de su película de ficción y utiliza cualquier excusa para atacar a los católicos. Julio Anguita lleva unos años repitiendo en cada ocasión que puede que en el actual clima de crisis económica y de injusticia social se están sentando las bases para una insurrección violenta y que él guarda una pistola en casa, por si acaso. Pero todavía no hemos visto a ningún sacerdote del Progreso rasgarse sus igualitarias y paritarias vestiduras con estas declaraciones.

El Pensamiento Único repite constantemente el mantra de que aquellos que no conocen su pasado están condenados a repetirlo. Con esta excusa, nos regalan cada año un puñado de reportajes malos y películas peores sobre la guerra civil. El objetivo, apenas ocultado, no es otro que mantener abiertas las heridas y seguir sacando tajada política de nuestra particular masacre entre hermanos. Esto es admisible, pero si lo dijera una persona con sotana habría que sacar al debate a la Policía del Pensamiento.

¿De verdad es Rouco quien tiene interés en resucitar los fantasmas del pasado? ¿Puede ser que en realidad sean otros los interesados en no alcanzar todavía la concordia? Hagamos un poco de Memoria Histórica reciente:

Ley Zapatero de resentimiento hisórico

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El juez Garzón investiga el franquismo:

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15-M

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Asalto y profanación de la capilla de la Universidad Complutense:

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Atentado en la Basílica del Pilar

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Beatificación de mártires:

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Niños catalanes azuzados contra Wert:

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Marchas de la dignidad del 22M

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¿De verdad son las palabras de Rouco las que dividen a la sociedad o son otros los encargados de hacerlo? Parece que hay ciertos sectores de la izquierda (no toda la izquierda) a los que les gusta azuzar periódicamente el avispero de la historia reciente y flirtear con palabras y lemas de la guerra civil.

Loquillo dijo en una entrevista en El Mundo el 15.2.2012 que ‘Seguimos en un ‘guerracivilismo’ absurdo’. No ardió Roma. Es un hecho notorio en boca de un artista de sensibilidad progresista.

El problema para la izquierda Gulag no es lo que se dice, sino quién lo dice. Y alguien con sotana no puede mencionar la guerra civil, ni aunque sea en el funeral del presidente que dirigió la transición y en el marco de un discurso sobre la concordia y la reconciliación.

Así que preparaos para más ‘escándalos’ por las palabras de tal o cual cura y para más desgarrones de vestiduras. Se acercan las elecciones europeas y la izquierda necesita subir la temperatura en la calle para movilizar a los suyos.

La izquierda comecuras en 2014: distintos medios, mismo fin.

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