¿REFERÉNDUM ILEGAL? ¡REFERÉNDUM ILEGÍTIMO!

Nuestra generación no tiene el derecho a escindir la identidad de las generaciones futuras.

sombras en la playa

El ruido generado por el actual desafío soberanista en Cataluña no nos permite reflexionar con serenidad sobre la verdadera cuestión de fondo que hay detrás de la polémica. Los independentistas reclaman la celebración de un referéndum de secesión. Los defensores de la unidad alegan que sólo el gobierno central tiene competencia para plantear un referéndum y que cualquier consulta debe respetar el marco legal y constitucional. Sin embargo, de forma sorprendente, ningún líder político ha afirmado con la rotundidad necesaria que no existe ningún derecho a desmembrar España. Ningún representante ha dicho que España es una comunidad histórica de un puñado de pueblos con un mismo destino y que nadie puede irrogarse el derecho a desmantelar esta realidad.

En toda esta polémica se parte siempre de la premisa (errónea) de que es válido lo que decida un grupo de electores. Éste es el consenso de todos los partidos parlamentarios y sus terminales mediáticas. La discusión se centra en cuestiones secundarias como qué autoridad institucional puede convocar el referéndum, qué ciudadanos pueden votar en él (si los de toda España o sólo nosotros, los catalanes) y si el momento para realizar la consulta es inapropiado por el contexto de crisis y desafección. Nosotros no aceptamos esta premisa.

Cataluña es mucho más que su población del año 2013, condicionada por más de tres décadas de una política educativa diseñada desde el poder e inmersa en el pesimismo una crisis arrolladora. Cataluña son todas las generaciones que han sido, las que son y las que serán. Y esto no puede medirse con una suma de papeletas. El pueblo catalán no se forjó por medio de una votación ni puede separarse por plebiscito de su destino histórico. El resultado de la consulta será coyuntural por definición. Cataluña nunca ha sido una entidad política independiente desde los tiempos de Hispania. Y el nacionalismo catalán es un fenómeno nacido artificialmente en el siglo XIX al calor de los intereses económicos de la burguesía. Tenemos derecho a decidir sobre lo que afecta a nuestro tiempo, pero no sobre lo que está por encima de nosotros.

Esto no debe interpretarse como un déficit democrático. Al contrario. Nuestra generación no tiene el derecho a escindir la identidad de las generaciones futuras. Por la misma razón, ninguna generación puede decidir en referéndum destruir el propio territorio, agotar sus recursos naturales o liquidar de golpe todo el patrimonio artístico y cultural. Simplemente porque este legado no nos pertenece en exclusiva. Lo hemos recibido y tenemos el derecho a disfrutarlo. Pero también tenemos la responsabilidad de cuidarlo y transmitirlo.

Lo importante no es que el referéndum secesionista sea ilegal (que lo es), lo realmente trascendental es que se trata de un referéndum ilegítimo. Y sorprende que nuestros representantes no tengan la valentía de manifestar públicamente que una democracia madura tiene ciertos límites.

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