¿QUÉ HACEMOS CON IMPULSO SOCIAL?

Brote

Un paso atrás puede servir para tomar Impulso.

La situación.

Digámoslo sin paños calientes: los resultados de las europeas han sido un desastre para Impulso Social (17.774 votos). La coalición ha obtenido en estas elecciones peor resultado que sus tres partidos por separado en la convocatoria de 2009: Familia y Vida (10.456), Alternativa Española (19.583) y la CTC (cerca de 20.000 votos en 2004).

Además, la coyuntura social y económica era propicia para obtener unos buenos resultados: deterioro y descrédito de los dos grandes partidos, aires de cambio que anticipaban la irrupción de nuevas formaciones, amplias capas sociales en crisis, seis millones de parados, una juventud sin futuro laboral. El bipartidismo se ha hundido y ha sufrido una pérdida de más de cinco millones de votos, pero Impulso Social no ha recogido ninguno de ellos.

A pesar de sus 250.000 votos, VOX tampoco ha logrado representación (por apenas 3.000 papeletas). Sin embargo, en la izquierda ha llegado la primavera. La izquierda parlamentaria ha implosionado y se han consolidado los proyectos que estaban en marcha (UPyD y Ciutadans) y han surgido nuevas fuerzas alternativas. Podemos viene a dar forma a las aspiraciones del 15-M y recoge más de un millón de votos. Además, con un discurso en clave de ecología y participación cívica, Equo ha sabido resistir el empuje de otras formaciones (Podemos, RED, Partido X) y obtener un escaño gracias a 300.000 votantes.

El análisis.

Aunque los grandes medios no le presten la atención adecuada, el principal protagonista de la jornada electoral del 25 de mayo ha sido, una vez más, la elevada abstención. En España se ha producido un 55% de abstención, lo cual consolida una tendencia. En Europa ha triunfado el euroescepticismo, pero España se ha quedado en la euroindiferencia. Impulso Social no ha tenido la habilidad para generar una corriente eurocrítica o eurorealista y atraer a los ciudadanos que no se sienten escuchados en Bruselas. Tras décadas de propaganda institucional unidireccional, los españoles somos (tristemente) de los más europeístas del continente (ahí está el referéndum de la Constitución Europea). Por ello, probablemente un mensaje abiertamente soberanista y ‘euroescéptico’ todavía genera desconfianza y reparo entre el electorado natural de IS. El control mediático existente en España ha impedido que se produzca el efecto contagio del sentimiento que estaba arrasando en Europa. Así, en cuatro meses y con pocos medios no ha habido tiempo para explicar a las clases medias por qué las políticas que se imponen desde Bruselas son perjudiciales para su país, para el bienestar social, para sus familias y para sus intereses. Y tal vez el electorado no está todavía lo suficientemente maduro para comprender que defender otro modelo organizativo de Europa no significa ser antieuropeo ni ser un extremista radical.

A lo anterior hay que sumar los 357.339 votos en blanco y los 290.189 votos nulos, que son un mensaje claro a la clase política.

Más allá de la abstención y del voto protesta, lo cierto es que los descontentos de la izquierda han votado a otras formaciones de izquierda, pero los descontentos de la derecha se han quedado mayoritariamente en casa.

Más allá del neofatalismo y de la mística de la derrota, ahora se trata de ver qué es lo que ha hecho mal Impulso Social, o lo que no ha hecho. Es el momento de hacer crítica en clave constructiva.

La Casa en el Árbol no defiende siglas, sino valores. Sin embargo, desde este blog hemos apoyado a Impulso Social en la campaña europea porque llevaba por bandera varias de las causas que nos mueven: la vida, la familia, la libertad educativa, la justicia social y la soberanía de los pueblos. Por eso nos permitimos compartir nuestras reflexiones en este artículo.

Los malos resultados de la coalición probablemente se expliquen por varios motivos:

1) Las siglas IS eran completamente desconocidas para los votantes, incluso para muchos de PFyV, AES y CTC. Sin el respaldo de un medio de comunicación potente que actuara como altavoz, cuatro meses no han sido suficientes para crear una marca reconocible, a pesar de una buena estrategia en redes sociales y cierto respaldo de algunos medios digitales. Al hablar de este proyecto a familiares y amigos, la mayoría reconocía no haber oído hablar nunca de Impulso Social.

2) Al desaparecer las siglas PFyV, AES y CTC se ha perdido parte de los votos de los descontentos que eligen aleatoriamente la papeleta en el mismo colegio electoral. Se ha perdido la sonoridad que tienen las enseñas como “Familia y Vida” o “Alternativa Española” para atraer el voto de castigo. La coalición La España en Marcha ha sufrido el mismo efecto adverso por el cual la suma de fuerzas con una nueva sigla ha acabado restando más que sumando. Y la subida de FE-JONS probablemente se explique porque se ha beneficiado al concentrar este voto aleatorio de castigo.

3) A pesar de tener un programa muy completo, el discurso en los mítines electorales y en las apariciones en prensa ha basculado casi en exclusiva sobre el aborto cero y el euroescepticismo.

4) A diferencia de otras citas electorales, en ésta concurría VOX, que tenía más medios y más apoyos y para muchos votantes ofrecía propuestas similares a Impulso Social (no olvidemos que muy pocos electores leen los programas).

Lo positivo.

Reconozcámoslo: los pobres resultados obtenidos han sido muy frustrantes. ¿Por qué han sido tan frustrantes? Porque las expectativas eran mucho más altas que en otras citas electorales. ¿Y por qué eran más altas? Porque el proyecto tenía las condiciones para que pudiera volar alto. Porque el proyecto ilusionaba. Hubo momentos en que hasta se pensó en que se  podía dar el primer gran paso para una  formación de valores en las últimas décadas.

El proyecto de Impulso Social ilusionaba porque respondía a las peticiones de unidad que desde hacía años se venía reclamando por los militantes y simpatizantes de los tres partidos, por las asociaciones pro-vida y por los (escasos) medios de comunicación afines. Ilusionaba porque era fruto de la generosidad de unas directivas que habían sabido dejar al margen sus diferencias y centrarse en lo que les une. Ilusionaba porque se trataba de un proyecto plural y transversal en el cual se ponía en común lo mejor de cada partido.

Impulso Social ha hecho recuperar la esperanza a muchas personas que llevaban años en la periferia de la política y que se resisten a caer en el malminorismo, pero no ha tenido tiempo para llegar a todos los demás. En los actos y encuentros de Impulso Social hemos visto vibrar a los simpatizantes de los tres partidos, por fin unidos en una causa común. Los pocos artículos on-line que han dado cobertura a Impulso Social van seguidos inevitablemente de una serie de comentarios de lectores que celebran la iniciativa.

Además de la ilusión, hay otras cosas que han funcionado bien y que nos dan motivos de esperanza:

  • La coalición ha elaborado un programa electoral amplio, sólido y coherente (cuestiones sociales, reindustrialización, proteccionismo económico, ayudas a las familias, ecologismo). Así lo ha destacado Profesionales por la Ética (pincha aquí).
  • Los argumentos de Impulso Social eran sólidos y sus principios muy claros, tal y como se ponía de manifiesto en cada uno de los debates que se celebraban con otras formaciones.
  • Impulso Social ha presentado una imagen y una estética actual y un uso audaz de las redes sociales: la presentación de la coalición en el espacio Milk de Madrid, los trending topic el primer y el penúltimo día de campaña, la App ‘Eurovago’ para móvil que pretendía superar la censura mediática y generar un efecto viral entre los más jóvenes).
  • La unión ha facilitado que los medios afines pudieran dar visibilidad a la candidatura (Periodista Digital, Infocatólica, Hispanidad, el programa El Gato al Agua, la columna de José Javier Esparza) y que algunas asociaciones hayan analizado positivamente su programa como alternativa de voto católico (Enraizados, Profesionales por la Ética).

En nuestra opinión, estos brotes verdes y la ilusión que ha despertado el proyecto deben ponerse en el corazón de todo análisis sobre el resultado electoral obtenido y no limitarse únicamente al frío cómputo de números y al informe de daños sufridos. En caso contrario, si se despreciara todo lo que no forma parte del reino de lo cuantificable, Impulso Social no se diferenciaría mucho de los partidos que sólo se mueven por sondeos de opinión y cálculos electorales.

Nuevo proyecto, nueva estrategia.

Todo proyecto necesita un tiempo para que arranque y para que dé sus frutos. A pesar de haber nacido de movilizaciones multitudinarias, el 15M ha necesitado tres años para emerger con fuerza y concentrado bajo unas siglas. Basta un repaso a las hemerotecas para comprobar que los propagandistas del Régimen daban al 15M por muerto y enterrado. Se equivocaban. Se estaba gestando, estructurando. Se había retirado de Sol para organizarse en los barrios a través de plataformas, de redes de apoyo mutuo, para reunirse a debatir en locales alternativos, para lanzar webs de difusión, para crear grupos en las redes sociales. El tertuliano Pablo Iglesias ha podido dar forma a un haz de ideas en un tiempo récord porque Podemos ha utilizado las estructuras locales que habían surgido tras las asambleas del 15 de mayo. Finalmente han cristalizado las arquitecturas invisibles en un rostro, en una enseña y en una formación política.

Hace un año ya anticipábamos en nuestro post “La derecha nacional necesita un 15-M” lo siguiente:

Mañana se celebrará el segundo aniversario del 15-M. Seguramente pasará sin pena ni gloria. En el primer aniversario, los burócratas del PPSOE se dieron palmaditas en la espalda y los señores de la derecha y la izquierda liberal suspiraron con alivio al ver que las calles no se agitaban. Este domingo respiraron aliviados al ver la pérdida de fuelle de las marchas de Madrid. Creen que han quedado atrás las jornadas de contestación en las que cientos de miles de ciudadanos reclamaban una reforma de la ley electoral bajo el grito “No nos representan”. No quieren recordar los carteles que llevaban los jóvenes en los que se leía “Generación Ni-Ni: ni PP, ni PSOE”. Pero se equivocan. Ha pasado el primer impacto del 15-M, pero su onda expansiva sigue produciendo efectos bajo la superficie. (…) Después del 15-M, la izquierda está en plena catarsis (…) el efecto más importante se ha vivido en la izquierda extraparlamentaria. Los foros de debate de la izquierda revolucionaria, los neomarxistas, los altermundistas o los socialistas utópicos son un hervidero de nuevas ideas y nuevas propuestas para actualizar sus programas y acercarlos a los problemas reales de la ciudadanía. Basta dar un paseo por el barrio de Gracia, Malasaña o el ciberespacio para comprobarlo”.

Roma no se construyó en un día. Ni en cuatro meses. Crear una marca nueva como Impulso Social lleva su tiempo. Las áreas de la derecha social, patriótica o católica llevan décadas fijándose estrategias de corto plazo, saltando de una contienda electoral a otra sin una hoja de ruta definida en el horizonte. Y acumulando fracasos.

El principal adversario de Impulso Social no será VOX, ni el silencio mediático de los satélites del PP. El principal adversario de Impulso social será, una vez más, el cortoplacismo.

El modelo estratégico de Impulso Social no puede ser Podemos: carece de una cara televisiva de la notoriedad de Pablo Iglesias y de estructuras de activismo equiparables a las del 15-M. Tampoco puede ser VOX: carece de su financiación, de sus medios afines (han tenido más cobertura mediática de la que quieren reconocer) y de políticos liberados para organizar un partido ‘desde arriba’.

Impulso Social ha adaptado a los nuevos tiempos su imagen pero no su estrategia. La política ha cambiado mucho en los últimos quince años. La nueva política pasa por la descentralización, el trabajo en red y la cercanía al elector, empoderando a los mandos locales y regionales para que trabajen sus respectivas zonas y reservando a la dirección central las funciones de coordinación, representación institucional y dirección estratégica.

La nueva estrategia para Impulso Social podría fundarse sobre los principios de (1) una mayor horizontalidad e implicación de los activistas, (2) una estrategia a largo plazo centrada en el municipalismo y el crecimiento orgánico a nivel local y (3) un mayor énfasis en la agenda social de IS.

La campaña electoral la han realizado casi en exclusiva un puñado de personas de los tres partidos, con nombres y apellidos, que se han pateado toda la geografía para ir allá donde ha surgido la posibilidad de organizar un acto. El desgaste personal habrá sido altísimo y la eficacia de su acción, limitada. En nuestra opinión, Impulso Social necesita un modelo de crecimiento orgánico y espaciado en el tiempo. Una construcción ‘desde abajo’, empezando por los cimientos.

1) Horizontalidad y activismo. Un posible plan de trabajo a 5 y 10 años vista debería no debería tener como prioridad la obtención inmediata de buenos resultados electorales, sino el crecimiento de los afiliados y simpatizantes, la inclusión en la coalición de asociaciones cívicas y pro-vida y de partidos de ámbito municipal. El principal objetivo debería ser el de crear una atmósfera de trabajo vibrante y creativa, capaz de devolver la ilusión y atraer principalmente a los jóvenes. Sobre esta cuestión es muy interesante el artículo publicado en Infocatólica: El impulso que necesita Impulso Social. Lección de algunos partidos emergentes.

Aquí, el caso de Equo merece ser estudiado en profundidad porque, a diferencia de las otras formaciones de izquierda, sus resultados electorales han sido el resultado de varios años de constancia de los afiliados, micro-política a nivel local y una buena estrategia en las redes sociales.

Es necesario superar la vieja cultura política. Las bases siguen esperando que la COPE o 13 TV les haga la campaña electoral y, esto, salvo que se produzca un cataclismo, no va a ocurrir. También ha pasado ya el tiempo de los líderes que movilizaban masas. El nuevo espíritu de los tiempos está en grupos de personas que se coordinan y trabajan para lograr un mismo objetivo.

2) Municipalismo. La apuesta municipalista permite a las formaciones con pocos recursos sacar el máximo partido a cada euro invertido, maximizar el efecto del boca a oreja y aprovechar el carisma personal y de buena vecindad de los líderes locales. Al mismo tiempo, en este tipo de elecciones se reduce el efecto adverso del “voto útil” propio de las elecciones generales y autonómicas en las que se decide el partido que va a formar gobierno. Aquí, la estrategia de Plataforma per Catalunya, más allá de las diferencias ideológicas, es un buen caso de estudio. Tras varios años centrada exclusivamente en pisar calle en pueblos y ciudades de extrarradio, actualmente PxC tiene 67 concejales, repartidos en 39 ayuntamientos, y una nutrida militancia. Fue capaz de obtener 75.321 votos (2,42%) en las últimas autonómicas catalanas, celebradas en una clave muy adversa a su posicionamiento, como era el plebiscito sobre el plan soberanista de Artur Mas.

3) Agenda social: la vorágine de la campaña europea ha hecho que el principio del ‘bien común’ (que da nombre a la coalición), fuera quedando relegado a un segundo plano. El programa social de IS, centrado en la justicia social, ofrece muchas oportunidades para para acercarse a los problemas cotidianos del ciudadano medio y encontrar puntos de ruptura con los discursos del PP y VOX.

La libertad educativa, la defensa de horarios comerciales que permitan la conciliación familiar, la protección de las pymes, del comercio de proximidad y del comercio justo, los derechos sociales y la dignidad del empleo, la protección del salario mínimo, la defensa de los ahorradores afectados por escándalos bancarios, el drama de los desahucios, las pensiones, la justicia fiscal para las clases medias, las ayudas a la maternidad, el acceso a la vivienda de los matrimonios jóvenes, los planes de integración de las personas mayores y dependientes, la denuncia del fraude fiscal, la lucha contra la corrupción, el clientelismo político y la especulación inmobiliaria, el mantenimiento de los barrios y la prevención de la delincuencia. Todos estos temas son movilizadores de voto en los que Impulso Social puede levantar un mensaje con una claridad imposible para el PP y VOX.

La cuestión del aborto cero y la defensa de la familia natural están en el ADN de Impulso Social y hay que defenderlos sin ambigüedades, pero evitando que se conviertan en un mono-tema. Las agrupaciones locales de Impulso Social tienen que estar protegiendo a los desahuciados, rescatando a madres e hijos frente a los abortorios, colaborando con ONGs, organizando cash-mobs a favor de los negocios tradicionales, protestando ante las sucursales bancarias y contra los nuevos Eurovegas que lleguen, recibiendo a los políticos corruptos a la puerta de los juzgados, ayudando al mantenimiento y restauración de las iglesias locales, organizando campañas de donación de sangre, acompañando a los ancianos en los centros de la tercera edad, haciendo el Camino de Santiago y organizando actividades deportivas y culturales de ocio alternativo para jóvenes. Impulso Social debe convertirse en un partido en salida, una formación que vaya al encuentro de la sociedad actual.

Hay que dejar de dirigirse al electorado del PP y de VOX y hablar al pueblo llano. A ese que a lo mejor está en el 55% de la abstención, en el medio millón de votos de castigo o que simplemente necesita ver en su barrio acciones y no palabras para apreciar la diferencia de estilo entre una formación con una clara vocación social y la derecha mercantil al uso.

Conclusión.

¿Significan los malos resultados de las elecciones europeas que Impulso Social no tiene futuro? En nuestra opinión, no. Lo que demuestran es que no se puede crear una marca en cuatro meses, que no se puede desarrollar todo el proyecto ‘desde arriba’ y que tal vez para obtener un eurodiputado haya que obtener primero un puñado de concejales en varios municipios de segundo nivel.

En el Manifiesto que dio vida a Impulso Social se dejaba claro que la iniciativa surgía “por deber y responsabilidad, ante la llamada a la unidad que nos hacen muchos españoles, en unos momentos críticos para España y Europa”. Esta coyuntura no ha cambiado tras el 25-M. Sigue siendo necesaria la responsabilidad y la unidad.

Por eso, en nuestra opinión, sería un error disolver la coalición y volver al búnker de los puros y a las capillas de amigos que se quejan. Si se hace lo de siempre, tendremos lo de siempre. Debemos ahuyentar el fantasma del cortoplacismo. Es ingenuo pensar que un enfermo puede salir del coma y al día siguiente clasificarse para la Champions League. No hay recetas milagrosas, no hay atajos. Hace falta tesón, compromiso y trabajo, mucho trabajo, pero orientado ahora a una nueva estrategia en clave local y de cercanía y con una agenda a medio y largo plazo.

Ahora no se trata de ganar las elecciones, sino de enamorar los corazones. Impulso Social puede hacerlo. Hemos visto la ilusión en los actos electorales de las europeas.

La derrota del 25 de mayo es un paso atrás, pero aún depende de nosotros convertirlo en un paso atrás para coger impulso. No olvidemos que el momento más oscuro de la noche es justo antes del amanecer.

¿Puede funcionar Impulso Social? Sí, pero es necesario que todo el movimiento cobre Impulso y que el eje sea lo Social.

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