PARLAMENTO EUROPEO: ¿NOS REPRESENTA?

El Parlamento Europeo está tan alejado de los ciudadanos como el Senado Galáctico. ¿Nos representa?

parlamentoSegún comentamos la semana pasada, el Parlamento Europeo  aprobó la Resolución A7-0383/2012, que exhorta a los Estados a dedicar más esfuerzos a la protección de los “derechos fundamentales” (minúscula y entrecomillado). La iniciativa fue impulsada por Monika Flašíková-Beňová, perteneciente al grupo socialdemócrata (S&D, Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas).

Entre otras cuestiones, el texto de la resolución incluye una defensa de las prácticas abortivas dentro del terreno de la “salud sexual y reproductiva” y un aval a la ideología de género con propuestas de sanción penal para quien no la acate.

La Resolución fue aprobada por 308 votos a favor, 229 en contra y 48 abstenciones. Previamente el Parlamento rechazó un texto alternativo del Partido Popular Europeo (conocido como Adenda 4) que, sin ser perfecto, dejaba fuera de sus propuestas el aval al aborto y la ideología de género como parte integrante de los derechos fundamentales en Europa.

En particular, el punto 83 de la Resolución indica que el Parlamento «expresa su preocupación ante las recientes restricciones del acceso a servicios de salud sexual y reproductiva en algunos Estados miembros, en particular al aborto seguro y legal, la educación sexual y los recortes financieros en el ámbito de la planificación familiar». Este párrafo fue aprobado por 415 votos a favor, 169 en contra y 38 abstenciones.

El resultado de estas votaciones nos sorprende. No se nos acaba de dar mal las matemáticas, pero no nos cuadran los números. Vamos a ver. La composición actual del Parlamento Europeo es la siguiente:

El Partido Popular Europeo tiene 270 europarlamentarios, el Grupo de Reformistas y Conservadores – ECR (Partido Conservador británico y otros) tiene 53 representantes y el Grupo de Europa de la Libertad y Democracia (United Kingdom Independence Party y otros) cuenta con 36 europarlamentarios, eso sin contar los políticos no adscritos a ningún grupo. Estos tres grupos incluyen dentro de sus programas la defensa de la familia y conjuntamente suman 359 representantes.

Los puntos que nos llaman la atención son las siguientes:

  • En la votación del punto 83 de la Resolución se emitieron 622 votos. ¿Dónde estaba el 20% restante de la cámara? En una votación en la que se debatían los límites al derecho fundamental de la vida, ¿tenían los ausentes algo más importante que hacer ese día?
  • La Resolución fue aprobada por 308 votos a favor. Si los 359 representantes de los tres grupos hubieran asistido y hubieran votado coordinadamente, se habría podido impedir este atentado contra los verdaderos valores europeos.
  • 308 europarlamentarios votaron a favor del texto completo de la Resolución y 415 a favor del punto 83. Esto implica que hay europarlamentarios que actuaron en contra de lo que se espera de ellos y votaron una propuesta para fomentar el aborto.

Si estos resultados se hubieran producido en nuestro Congreso, se habría producido una amplia y merecida polémica. La pregunta que se impone es: ¿tenemos claro a quién estamos dando nuestro voto? Esta votación apenas tuvo resonancia en los medios de comunicación españoles. Apenas unas pocas asociaciones y grupos de activistas han denunciado la situación a través de sus webs y blogs.

El Parlamento Europeo cada vez se parece más al Senado Galáctico de la Guerra de las Galaxias. Allá lejos se reúnen unas élites para debatir asuntos trascendentales que tendrán mañana su reflejo en nuestra legislación nacional. Actualmente, el 70% de nuestras normas proceden de Bruselas, ya sea por aplicación directa o mediante trasposición al ordenamiento interno. A diferencia de lo que ocurre en nuestro Congreso de los Diputados y en los parlamentos autonómicos, allí no hay un grado suficiente de escrutinio y vigilancia. En una galaxia muy muy lejana se está realizando una reforma integral de la civilización europea y al ciudadano medio no le llegan las noticias. El ciudadano no puede controlar cómo se gestiona su voto. Es imposible negar que las instituciones europeas presentan un grave déficit democrático y que los europeos se están distanciando y desentendiendo de sus políticas. No lo decimos nosotros. El punto 203 de la Resolución subraya la necesidad de reformar rápidamente el sistema electoral del Parlamento Europeo, a fin de garantizar la participación activa de los ciudadanos europeos en el funcionamiento de la UE”. Es decir, el propio Parlamento reconoce veladamente que tiene graves déficits de legitimidad democrática.

Es el momento de acercar el foro de debate al ciudadano, de devolver gran parte de la soberanía a los Estados y refortalecer la democracia. Nunca es tarde si la dicha es buena.

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