NO VOLVERÁN LAS OSCURAS GOLONDRINAS

fondo de hojas

Costa Rica protege su economía y aprueba una ley para evitar la entrada de capitales especulativos en el país.

 

“Donde no falta voluntad siempre hay un camino”

J.R.R. Tolkien

 

El pasado 24 de marzo se produjo una de las novedades económicas más transgresoras y esperanzadoras de los últimos meses (leer noticia). La Asamblea Legislativa de Costa Rica aprobó por una amplísima mayoría una ley para evitar la entrada de capitales especulativos en el país. Como era de esperar, los grandes canales de comunicación occidentales silenciaron la noticia. No es conveniente que la población conozca que existen alternativas al actual modelo.

El hogar de los ticos

La República de Costa Rica es un pequeño país de apenas cinco millones de personas. En muchos aspectos es una región envidiable y una fuente de inspiración para quienes aspiramos a construir una sociedad basada en los lazos familiares y comunitarios, el arraigo local y el respeto al entorno. Costa Rica es una de las democracias  más consolidadas de América y está catalogado como el país con mayor libertad de prensa de América Latina (el número 19 a nivel mundial, según el ranking de Reporteros sin Fronteras). Costa Rica abolió el ejército en 1948 y de acuerdo con el Índice de la Paz Global está en el tercer lugar entre los países más seguros de Hispanoamérica. Es un paraíso natural, está considerado como “país verde” en cualquier guía conservacionista y ocupa el quinto lugar a nivel mundial en la clasificación del índice de desempeño ambiental (el primero del continente americano).

El sistema de salud de Costa Rica ha sido calificado entre los cinco mejores del mundo según International Living y en 2014 el país se ha situado en el primer lugar de América Latina en el Índice de Progreso Social , que mide el nivel al cual los países cubren las necesidades sociales y ambientales de sus ciudadanos. Además, de acuerdo con la Fundación Nueva Economía (FNE), Costa Rica ocupa el primer lugar en el Índice del Planeta Feliz (leer Costa Rica, el país más feliz). El Happy Planet Index es un índice de desarrollo, bienestar humano y ambiental alternativo al Producto Interior Bruto (PIB). El índice está diseñado para medir el desarrollo de los países en base a la expectativa de vida, la percepción subjetiva de felicidad y la huella ecológica. Sus habitantes, conocidos cariñosamente como ticos, igual que los hobbits, son mayoritariamente personas familiares, respetuosas con sus costumbres y el medio natural y con inclinación muy sana por la “buena vida”, entendida como una existencia sencilla y respetuosa, alejada del frenesí mercantilista. De hecho, el lema popular del país es “Pura vida”.

Con esta forma de ser tan especial no resulta extraño que Costa Rica se haya separado del modelo económico conocido como el “consenso de Washington” y haya emprendido su propia ruta para prohibir los capitales especulativos.

Freno a la especulación

El capital especulativo, a grandes rasgos, se puede definir como el ingreso de dinero o valores que pretende obtener beneficios en el corto plazo aprovechando de forma oportunista determinadas variaciones en los mercados. En Costa Rica se le llama de forma coloquial ‘capital golondrina’ porque tan pronto como llega se va ‘volando’.

La iniciativa legislativa comenzó un año antes, en enero de 2013, cuando el Banco Central de Costa Rica (BCCR) detectó que la moneda nacional (el colón) estaba sufriendo una apreciación importante como consecuencia del ingreso de valores especulativos. Así, el BCCR se vio obligado a intervenir para mantener el tipo de cambio en 500 colones por dólar. Costa Rica es una economía cuyos principales motores son la exportación de café y el ecoturismo y, por tanto, es muy sensible a los ataques especulativos.

Según explica la prensa local, mientras que en los países “desarrollados” los tipos de interés estuvieron bajos durante todo el segundo semestre de 2012, en Costa Rica la tasa se situó en el 9,05% en enero de 2013. Esta alta tasa de tipos de interés, en medio de un panorama deprimido, atrajo de forma masiva la inversión temporal o golondrina que únicamente buscaba aprovechar esa coyuntura de mercado.

A la vista de la inestabilidad provocada a principios de año, el temor de las autoridades ticas era que el exceso de dólares que entraba en el país, atraído por las altas tasas de interés y el tipo de cambio estable, acabara provocando desequilibrios y, a largo plazo, un incremento en los precios de los productos. Por ello, la presidenta Laura Chinchilla no tuvo reparo en declarar que:

“Los capitales especulativos, constituyen verdaderas armas de destrucción masiva de la economía de un país”

En este contexto, el BCCR y el Gobierno de Costa Rica decidieron tomar medidas para proteger su economía y poner coto al flujo de capitales especulativos (ver noticia).

Finalmente, el texto definitivo de la ley recoge dos medidas de protección:

1)      Se concede al BCCR la potestad de determinar la existencia de capitales especulativos y de aplicar una serie de medidas como el incremento de un 8% a un 33% de un impuesto a las remesas al exterior, cuando lo considere necesario. De esta forma, el país centroamericano se une a otros países hispanos como Brasil y Chile que han optado por imponer una carga impositiva a la hora de ingreso o salida del capital.

2)      Los inversores extranjeros deberán realizar un depósito del 25% del capital que vayan a invertir en títulos valores en Costa Rica. De esta forma los inversores se retratarán y podrán distinguirse los capitales legítimos de los especulativos.

Para poder aplicar estas medidas, la Junta Directiva del BCCR deberá establecer previamente que existe un riesgo para el equilibrio macroeconómico del país por la entrada de capitales “golondrina”.

La ley costarricense ha irritado al sector bancario del país y a los orcos de la comunidad financiera internacional. Critican al BCCR porque consideran que no ha fijado claramente sus políticas de intervención en el mercado y alertan que este tipo de medidas ahuyentará a los inversores extranjeros.

Podrá discutirse si las medidas adoptadas son las más adecuadas para obtener los fines perseguidos o había mejores alternativas, pero lo que está fuera de toda duda es que el gobierno de Costa Rica ha ejercido su derecho y su deber de proteger el bien común y ha plantado cara a la amenaza que entrañan para su pequeña economía local determinados movimientos financieros. Por el contrario, en Europa, gobiernos teóricamente más fuertes permanecen desarmados y sometidos al mandamiento único del laisser faire, dejando a los ciudadanos y los productores indefensos ante los vaivenes de los mercados financieros.

En Europa, el fundamentalismo de mercado impone el dogma de la libre circulación de capitales y rechaza la capacidad de los Estados para definir un principio rector de la economía que la ponga al servicio de la población. El mantra neoliberal es que “no hay alternativa” al modelo económico actual. Sin embargo, un pequeño país como Costa Rica acaba de darnos una lección de audacia y determinación y ha tomado la senda de la cordura. Seguramente por eso, los medios de comunicación mainstream (que hacen de altavoz cada vez que un remoto país aprueba una ley antinatalista o anti-familia) han silenciado que los ticos han cortado las alas a las oscuras golondrinas.

En fin, amigos, brindemos porque los hobbits han golpeado al Imperio. Los pájaros de mal agüero se baten en retirada. Pura vida.

Artículo publicado originariamente en laligadelarcolargo.com

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