Misión

En el momento en que dudas de si puedes volar,

dejas de ser capaz de hacerlo”.

J.M. Barrie, Peter Pan


Entramos en la arena pública con la sana intención de aportar puntos de vista alternativos. Parece que la irrupción de nuevos grupos con un ideal molesta a quienes se encuentran acomodados en el foro de debate. Enseguida se nos acerca la gente gris y nos alecciona sobre la dura realidad de la escena política. Nos aconsejan, por nuestro propio bien, no luchar contra lo que no se puede cambiar.

Nos dicen que no entremos en batallas que no podamos ganar. Nos dicen que la política es el arte de lo posible. Son hombres cansados. Son hombres viejos. Pero se equivocan. Si nos hemos involucrado en este proyecto es precisamente para hacer que nuestra causa sea posible. Somos jóvenes idealistas de todas las edades. Y no pensamos madurar, si para madurar debemos renunciar a defender todo aquello que nos mueve. Nuestros sueños no caben en vuestros programas electorales. No entendemos de sondeos demoscópicos, ni de estimaciones de voto. No damos ningún debate por cerrado. El mal menor y el voto útil no es una opción para inconformistas. No vamos a entregar nuestra vida ni nuestro voto para luchar contra algo o contra alguien. Sólo vamos a luchar por lo que amamos.

No venimos a dividir fuerzas. Venimos, precisamente, a reanimar nuestras fuerzas. A enarbolar más alto nuestra bandera. Traemos brío, ímpetu y savia nueva.

Recupera la ilusión. No tengas miedo. Hoy iniciamos el camino y vamos a tomar la senda menos transitada. Ven con nosotros. No te prometemos reconocimientos ni recompensas. Puede que no haya ninguna gratificación al final del viaje. Pero te aseguramos que verás cosas fascinantes, que caminarás en buena compañía, que dormirás bajo las estrellas y que tendrás aventura. Mucha aventura.

 

 La Casa del Árbol

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