MÁS ALLÁ DEL PROGRESISMO Y DEL MERCANTILISMO (1 de 2)

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La izquierda es el aliado perfecto de la ideología de los mercados.

Somos muchos los que pensamos que las cuestiones verdaderamente trascendentes no están en el debate público. La sociedad afronta actualmente problemas para cuyo análisis han dejado de servir los esquemas dogmáticos de izquierda-derecha. Muchas veces, esta distinción permite a las élites de uno y otro lado justificar su propia existencia, perpetuar sus respectivos negociados y evitar que los problemas actuales se estudien a la luz de nuevas ópticas.

La maquinaria política actual está destrozando la visión trascendente de la persona, los lazos de cohesión y co-responsabilidad social, las diferencias culturales de los pueblos y la soberanía de los Estados. España y, en general, Europa, se encuentran atrapadas en una tenaza izquierda-derecha, en la que la izquierda hace el trabajo sucio en el terreno moral y la derecha en el económico. El resultado es que corremos el riesgo de acabar con una comunidad desunida, moralmente derrotada y económicamente empobrecida.

Más allá de la izquierda

La izquierda actual está profundamente desorientada. Superada la lucha de clases propia del marxismo y consolidadas unas amplias clases medias en Europa, la izquierda ha perdido su base social histórica: el proletariado. Desde mayo del 68 la izquierda ha virado hacia el progresismo, se ha abierto a la burguesía y ha aceptado, en buena medida, el capitalismo como único sistema económico posible. Así, no es extraño que un ministro socialista fuera dirigente de la OTAN, que un presidente de gobierno socialista sea consejero en compañías cotizadas y que haya sido un gobierno socialista quien haya dado el primer hachazo a nuestro sistema de pensiones.

Así, la tradicional ‘defensa del débil’ de la izquierda ha tenido que transmutar el sujeto protegido y pasar de la dialéctica de la protección del proletariado a la protección de minorías oprimidas o vulnerables.

En este camino, la izquierda se ha convertido en la brigada de demolición de los principios y valores que han hecho florecer la civilización occidental. La ideología progresista tiene como objetivo romper la fe, la cultura y los valores compartidos, ya que los percibe como una forma de dominación. El discurso de la izquierda pretende obtener la liberación del individuo de todas sus ataduras familiares, morales y culturales.

Imagine No Religion

La izquierda instiga un enfrentamiento ideológico entre hombres y mujeres, busca la supresión de la autoridad de los padres sobre los hijos, promueve la revolución sexual (que no es más que capitalismo sexual basado en la oferta y demanda de sexo entendido como un objeto escindido de la afectividad), ridiculiza el sentimiento de sano patriotismo y favorece la implantación del Islam político únicamente para diluir las raíces cristianas de Europa

Lo que el progresismo no tiene en cuenta es que al disolver los vínculos que nos unen a unos con otros lo único que se consigue es dejar al individuo más aislado y, por tanto, más expuesto a los grandes poderes (ya sean el Estado omnipresente o la Gran Corporación). En vez de proteger al trabajador, la izquierda europea está consiguiendo lo contrario: está convirtiendo al trabajador en un átomo social y, en consecuencia, está debilitando su capacidad de resistencia. De forma intencionada o no, la izquierda actual está allanando el camino a las élites tecnocráticas y al gran capital.

capitalism pez grande come chico

¿Por qué los comunistas no pudieron destruir el alma polaca o el capitalismo más voraz no acaba de instalarse en los países escandinavos? Probablemente porque sus ciudadanos se mantuvieron y se mantienen unidos alrededor de su particular forma de ser y de ver el mundo.

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