Los demonios del buenismo: 5 trazas de ZP en el programa de Ciudadanos

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¿Quién teme a Bambi feroz?

El ‘buenismo’ de ZP

Zapatero pasará a la historia de la democracia como un personaje siniestro que impulsó el guerracivilismo y la revancha social. Sin embargo, su entrada en la escena política fue bien distinta. Se le empezó conociendo como Bambi. ZP surgió de las ruinas de un PSOE lastrado por la corrupción y las luchas internas de sus barones. Zapatero era un político joven, con un estilo nuevo, que se enfrentó y venció al viejo establishment felipista (que apoyaba a Bono). Lo hizo desde la plataforma Nueva Vía, constituida como “corriente reformadora”. Ahora queda lejano, pero en los años en que Aznar ejercía con desparpajo su mayoría absoluta, Bambi construyó un discurso centrado en los beneficios del diálogo y la democracia e hizo del talante su bandera. En aquellos inicios incluso se reprochaba a ZP el famoso “buenismo”, que era una mezcla entre falta de realismo político y el impulso de iniciativas basadas en el mero sentimentalismo. Su visión política fue ridiculizada como pensamiento Alicia, por la ingenuidad infantil de un discurso que le llevaba a situarse como un presidente en el país de las maravillas.

En aquellos maravillosos años, la prensa NO-DO (de izquierda y de derecha) se centraba en analizar el estilo de ZP, pero prestó poca atención a su programa. Bambi llevaba bajo el brazo una perversa agenda social que puso en práctica en cuanto llegó a la Moncloa. El zapaterismo fue, básicamente, una etapa caracterizada por un soft-totalitarismo retro-progre que se caracterizó por ejecutar un agresivo programa de ingeniería social. En ocho años ZP dio la vuelta como un calcetín a nuestras estructuras sociales y familiares. Aborto libre, ideología de género, matrimonio homosexual, adopción homosexual, divorcio exprés, educación para la ciudadanía, educación sexual reducida a zoología, laicismo radical y un largo etcétera. Resultó que el pastel del buenismo escondía un relleno envenenado.

El ‘buenismo’ de C’s.

Actualmente la realidad política está muy deteriorada por los permanentes escándalos de corrupción, la endogamia, la falta de transparencia y el clientelismo partitocrático. Una parte muy importante de la población está muy cansada del PPSOE, percibido como un antagonismo colaborativo de sainete. Las elecciones europeas de hace un año dieron cuerpo al clamor popular del “No nos representan” y evidenciaron la debilidad real del bipartidismo.

Tras la sorpresa mediática de Pablo Iglesias, en los últimos meses la prensa No-Do se ha volcado en poner de moda a Albert Rivera. Ciudadanos irrumpe en la escena nacional con un discurso centrado en el agotamiento del bipartidismo y la necesidad de una regeneración democrática. Albert Rivera es (otra vez) un político joven, con un nuevo estilo. Su discurso vuelve a centrarse en el buenismo de la concordia social y las perogrulladas democráticas de primero de Derecho. Incoloro, inodoro, indoloro, el grueso de su discurso suena bien y no molesta a nadie. Incluso dice que la regeneración solo puede venir de la mano de los nacidos en democracia. Esta llamada –con gesto grave- a la efebocracia  no es más que puro yogurinismo publicitario que recuerda al infausto bobo solemne de la calle Ferraz.

Es el viejo cuento de la regeneración que tan buen resultado dio a Zapatero, pero con un nuevo guión. A los descontentos del PPSOE la prensa No-Do les da ahora a elegir entre el Peter Pan de Albert Rivera y sus Niños Perdidos o el rencoroso Pablo Iglesias, disfrazado de Capitán Garfio y escoltado por una incómoda tripulación de barbudos con camisa de cuadros y gritonas perroflautas.

O el “cambio sensato” o el odio social.

Sin embargo, el pastel del buenismo vuelve a venir envenenado. La agenda social de Albert Rivera no es más que un nuevo zapaterismo con rostro amable. Estas son las 5 trazas de ZP en el programa de Ciudadanos:

  1. Aborto libre. Según su web, Ciudadanos abogaba por un “acceso real a la anticoncepción, incluida la píldora postcoital” y una despenalización efectiva de la interrupción voluntaria del embarazo durante las primeras doce semanas de gestación. En los casos de violación, malformación del feto o peligro para la madre el aborto podrá practicarse con independencia de la semana de gestación en que se encuentre.
  1. Eutanasia. Aunque ahora han adoptado un perfil más bajo en este tema, en el programa para las elecciones generales de 2008 defendían el “derecho a morir dignamente”.
  1. Ideología de género. En el apartado de derechos sociales la web del partido indica que “deseamos una sociedad progresista y plural, en la que, desde el respeto, la justicia y la igualdad, el ciudadano decida en libertad. (…) Desplegaremos una política que corrija la discriminación ejercida contra homosexuales, lesbianas y transexuales, ampliando la agravante penal por homofobia y velando por el cumplimiento efectivo de las directrices europeas en la materia”. A modo de ejemplo, en el programa para las municipales de Madrid se concreta que “junto a la Comunidad de Madrid, fomentaremos la educación sexual de forma transversal en los Institutos de Educación Secundaria, incluyendo como objetivo la sensibilización y concienciación hacia el colectivo LGBTI para mayores de 16 años. Incluiremos una sección LGTBI en la red de bibliotecas públicas municipales”. También afirma que “apoyaremos la celebración en 2017 del “World Pride Madrid” y la manifestación del “Orgullo Gay” que será declarada “festejo popular”, según se establece en la Ordenanza Reguladora de 1998”.
  1. Laicismo radical. Según su web, “Defendemos un Estado laico e independiente, defendemos una escuela pública laica y proponemos la creación de una asignatura específica sobre la Historia de las religiones (…) materia de contenido exclusivamente cultural, no confesional”.
  1. Prostitución: Ciudadanos asume el Proyecto Zapatero y lo amplía a nuevas áreas. En el programa para las municipales de Madrid se dice que “desarrollaremos la legislación en materia de legalización de la prostitución, para que se ejerza en el marco de derechos y deberes de nuestro entorno social, sanitario, laboral y económico”.

“Hay que recordarlo, nosotros somos un partido marcadamente progresista”, acaba de declarar Matías Alonso, secretario general de Ciudadanos, en El País. “Tenemos mucha más afinidad con el PSOE en su conjunto, en la sensibilidad social y en la sensibilidad política”.

Puedes leer más sobre la filosofía política que mueve al partido naranja en nuestro post de hace un par de años: Ciutadans: los nuevos jacobinos.

Bajo los nuevos rostros de la muchachada de Ciudadanos laten ideas muy viejas. Y socialmente muy perversas.

Cuidadín con los demonios del buenismo.

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