HARLEM SHAKE 2.0: CRETINOS EN EL AIRE

harlem shake

El tipo disfrazado de plátano y que baila en el pasillo de un avión es un estudiante de la Universidad de Colorado. Los del fondo son sus amiguetes de correrías, también universitarios. Esta es la radiografía de una grave enfermedad social.

La noticia saltó la semana pasada. Los telediarios de todo el mundo occidental mostraron las imágenes del “Harlem Shake” ejecutado por el equipo de fútbol americano de la Universidad de Colorado. “Harlem Shake” es un fenómeno de Internet basado en vídeos virales que comenzó a ganar fama a principios de este año. En los vídeos se reproduce la canción de música electrónica que lleva este título y en la que una voz modificada del cantante de reggaetón Héctor el Father repite la frase con los terroristas” (en castellano). La novedad de los pimpollos de Colorado era que han realizado este particular baile a 30.000 pies del suelo.

En Estados Unidos el incidente está siendo investigado por la Federal Aviation Administration (FAA) para ver si se infringieron las normas de navegación. Las normas de la FAA exigen que los pasajeros estén sentados durante el despegue y el aterrizaje, pero pueden levantarse de su asiento cuando se apaga la señal del cinturón de seguridad. Por increíble que parezca, los medios americanos han generado una polémica surrealista, a medio camino entre Jackass y Muchachada Nui, sobre si la actuación del equipo deportivo excede o no lo permitido.

A nosotros lo que menos nos preocupa es si estos subproductos de la sociedad tienen derecho a hacer el payaso en un avión o si su comportamiento no es legal. Eso se lo dejamos a organizaciones con mucho dinero y tiempo libre como la ACLU. A nosotros lo que nos preocupa es que la juventud esté tan huérfana de referentes que tenga que realizar cualquier tipo de histrionismo o extravagancia para conseguir así medio minuto de notoriedad. Nos preocupa que unos tardoadolescentes se dediquen a hacer el memo mientras sus familias o el Estado pagan unos gastos académicos elevadísimos. También nos preocupa que nadie haya caído en la cuenta del mal gusto que supone cantar una canción con estribillo con los terroristasen mitad de un vuelo comercial estadounidense. Finalmente, nosotros pensamos que si las inquietudes culturales de un grupo de universitarios no pasan de querer montar el Circo de los Muchachos a 30.000 pies de altura es que el sistema educativo hace aguas por todas partes.

Spengler decía en La decadencia de Occidente que toda civilización tiene un ciclo vital compuesto por cuatro etapas: Juventud, Crecimiento, Florecimiento y Decadencia. Son muchos los que, al mirar la foto, sólo ven a un tipo cachondo disfrazado de plátano. Nosotros vemos que nuestra civilización está pidiendo a gritos una invasión bárbara. Pero en fin, no quisiéramos aguar la fiesta. Como dirían (con pose de rapero malote) los chicos de Colorado al bajar del avión: Yo G, Dat Rave was PHAT!”.

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