FAMILIA EXPRÉS: LO QUE EL NOTARIO HA UNIDO

novios firmando

Familia para emprendedores: trámites exprés y tarifa plana. 

Hace unos días saltó la noticia: ya se ha aprobado la iniciativa de Gallardón para que los españoles puedan casarse y divorciarse ante notario. Y por 95€ añaden todos los periódicos.

Ya está el revuelo montado. La izquierda, a la caza de sus propios fantasmas, denuncia la privatización de las bodas. La derechita pepera, muy contable y contractualista, resalta el amplio consenso de los colectivos afectados y que la medida contribuye a desatascar la justicia. Además, el precio es francamente razonable. Los representantes de los notarios, muy dignos y circunspectos, anuncian que cuidarán con celo su negociado y que no consentirán los matrimonios de conveniencia.

Pero fue un revuelo de pacotilla. Pasados unos días ya no se habla del tema porque no interesa políticamente a ningún partido. Ningún prócer de nuestra derechita Pocoyó se plantea si esta medida de los matrimonios de quita-y-pon supone una banalización de la institución familiar. ¿Por qué hacerlo? A fin de cuentas, es el siguiente paso lógico cuando el matrimonio ha sido reducido a un contrato bilateral y sinalagmático, sujeto a la autonomía de la libertad y la libre disposición de los sujetos otorgantes. Porque a esto ha reducido el matrimonio la derecha mercantilista. El siguiente paso será regular la institución en el Código de Comercio.

Qué lejanos quedan los días en los que Alianza Popular se negaba a legislar el divorcio sin consultar antes al pueblo, se oponía a que un juez civil pudiera disolver un matrimonio religioso y a que un matrimonio pudiera divorciarse si no existían causas externas. Aquí puedes leer una enternecedora noticia de archivo con las declaraciones de Laureano López Rodó y otros populares:

El País de 24.5.1978: “La ley regulará la disolución del matrimonio”

Hoy la derecha piensa igual que la izquierda, pero le gana la partida de la “eficiencia”. Los catequistas del mal menor y los libremercaderes del templo se rasgaron las vestiduras cuando el malvado gobierno de Zapatero aprobó la ley del divorcio exprés, pero callan cuando el PP autoriza el divorcio supersónico. Y el matrimonio de tarifa plana. El Partido Popular, fiel a su compromiso con los emprendedores, consigue que puedas constituir una sociedad en 24 horas y una familia en 15 minutos. Y que disuelvas ambas al día siguiente si lo deseas. Sólo tienes que acudir a tu notaría más cercana. A fin de cuentas, puedes emprender una familia y liquidarla si no da los resultados esperados. La derecha te garantiza que los trámites sean menos costosos que darte de baja de tu compañía telefónica.

Los más liberales podrán alegar que la reforma es poco ambiciosa. Que el matrimonio y el divorcio podrían formalizarse con un triple tick de whatsapp, para que así no tuvieras que desatender tus negocios. Pero ya se sabe, nunca llueve a gusto de todos y el PP es un partido conservador que tenía que hacer algún guiño a los mojigatos. Decimos que es conservador porque conserva los errores del PSOE, los instaura en el “consenso”, los deja fuera del debate e incluso les da una nueva vuelta de tuerca.

Gallardón se pregunta por qué un alcalde puede autorizar un matrimonio y no puede hacerlo un fedatario público, como es un notario. Muy cierto. Ambos son funcionarios y además el notario tiene credenciales. A nosotros se nos ocurren otras creativas propuestas para aumentar la facilidad de casamientos y divorcios. Bodas en la plaza mayor ante el concejal de parques y jardines, divorcios en la comisaría frente a los carteles de los más buscados o que los controladores de aparcamiento del ayuntamiento te expidan un ticket matrimonial por horas. Todo ello, claro está, para apuntalar la institución familiar. Porque ya se sabe que eso de las familias desestructuradas viene de las semillas que planta el socialismo.

tarta divorcio

En fin, no nos hagáis mucho caso, que hoy nos ha dado el día nostálgico. Será porque somos unos románticos que seguimos creyendo que el matrimonio es una comunión de un hombre y una mujer que se entregan de por vida. Y que creemos que el matrimonio cumple una función natural y social irremplazable. Que el matrimonio debe ser valorado y tratado con solemnidad y respeto, y no equipararlo a cualesquier otro contrato en cuanto a las formas de su origen y disolución. O a lo mejor es que cuando soñamos con la boda de nuestros hijos no nos imaginamos una cosa tan desangelada como una firma hipotecaria. Tal vez, en el fondo, lo que nos apena es que el mercantilismo esté robando el alma a todas las cosas hermosas de la vida.

Puede que nosotros estemos equivocados y no se haya frivolizado el matrimonio. O puede que la derecha está desfondada moralmente. Cada cual puede sacar sus propias conclusiones.

 

 

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