FAES-CISMO

FAES-cismo es pedir perdón por existir y ponerse de perfil en cualquier batalla ideológica hasta desaparecer.

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Las turbulentas aguas de la política han vuelto a traer a Cristina Cifuentes a la primera línea de actualidad. Este martes la delegada del gobierno en Madrid comparaba la actuación de la Plataforma Anti-Desahucios con la kale borroka. Esta no es la primera boutade de Cifuentes. Ella es la autora de la conocida “enmienda Cifuentes”.

La “enmienda Cifuentes”

Los estatutos actuales del PP mencionan que es un partido “inspirado en los valores del humanismo cristiano”. La “enmienda Cifuentes” fue el primer asalto visible para cargarse esta línea programática. La enmienda se presentó en la Ponencia Social del 17º Congreso Nacional del Partido Popular (febrero de 2012) y proponía que se sustituyera esta mención por “humanismo occidental o europeo”. El portavoz de la enmienda (no fue Cifuentes en persona) aseguraba que él era católico practicante y que su intención era hacer del PP “un partido mejor” por medio de la separación de “política y religión”. Finalmente, la enmienda fue tumbada por una amplia mayoría.

Los medios de comunicación de la derechita respiraron tranquilos. Algunos incluso interpretaron que el PP reafirmaba sus principios. En realidad, lo que había ocurrido es que se había producido un cuestionamiento de uno de los (supuestos) pilares ideológicos desde dentro y por parte de un católico practicante. La situación es muy preocupante porque esto implica que este partido ha empezado a interiorizar los argumentos del adversario y camina (aún más) hacia la desmoralización de sus bases.

El “Faes-cismo”

¿De dónde surgió la idea de bombero de la enmienda? De nuestros amiguetes de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES). El think tank del PP se define como “un gran laboratorio de ideas y programas cuya vocación es nutrir el pensamiento y la acción política del centro liberal y reformista”. Y entre sus principios, nos encontramos (¡oh, sorpresa!) lo siguiente:

“FAES busca fortalecer los valores de la libertad, la democracia y el humanismo occidental”.

El faes-cismo es una variante ibérica del fascismo inverso. Consiste en pedir perdón por existir, cultivar los propios complejos y menguar hasta desaparecer. FAES tiene la dudosa habilidad de coger todas las cosas buenas de la vida (la tierra natal, la fe y los valores) y pasarlos por la licuadora hasta que queden irreconocibles.

El faes-cismo es el equivalente en política a la barbaridad de mezclar un buen rioja con agua para hacerlo apto para todos los paladares. Lo que se consigue es que la mezcla final no le guste a nadie. En vez de dedicar sus esfuerzos y recursos a educar el sentido del gusto, la FAES va a aguachinar todas las ideas que valen la pena hasta que parezcan un Tang para niños bobos. El problema vendrá cuando los niños crezcan y ya no quieran saber nada de ese mejunje insípido, sin gracia y sin alma. En este proceso, FAES está convirtiendo al votante pepero medio en el increíble hombre menguante: a base de adoptar un perfil bajo en todo va a conseguir que este elector tenga el mismo perfil ideológico que un sello.

De los creadores de producciones de terror como “centro reformista” y “patriotismo constitucional”, en breve llegará a la gran pantalla el “humanismo occidental”. No hace falta ser un lince para darse cuenta que si FAES es el alimentador de ideas del PP, es cuestión de tiempo que la mención al “humanismo cristiano” se caiga de los estatutos del partido. Ojo, no nos parece mal que esto ocurra. En realidad, el PP tiene de cristiano lo mismo que de budista o mahometano. Es decir, nada. Lo que nos parece mal es que entre dimes y diretes, enmiendas y contra-enmiendas, se tenga engañado al electorado.

Desde la época de José María Aznar los objetivos ideológicos del Partido Popular están claros para quien quiera verlos: énfasis en las libertades económicas, acercamiento sociológico al perplejo “centro reformista” y abandono progresivo de las señas de identidad cristianas. El fraude al votante nos parece no decirlo a las claras y en campaña electoral.

Vía identitaria

Para que no haya malentendidos, nosotros creemos que la raíz de la cultura española está en la herencia romana y cristiana, con algunas trazas de paganismo de los pueblos anteriores. Y esta cuestión no tiene nada que ver con la práctica de una fe, que cada cual es muy libre de profesar o no. Es, simplemente, una cuestión de identidad como pueblo. Renunciar a esta herencia nos parece un error más que nos lleva a una visión de España como un mero mercado de consumidores sin pasado y sin más vínculos entre ellos que los del tráfico mercantil.

En la Casa en el Árbol creemos que el PP es un proyecto agotado que conduce a una vía muerta. En nuestra opinión, la defensa de nuestras ideas requiere revitalizar lo mejor de nuestra cultura y consolidar una iniciativa identitaria que pueda plantar cara al progresismo casposo que nos inunda. Y en este apasionante camino, todos los amigos que podamos agruparnos serán pocos.

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