ELOGIO A DOS MUJERES: JUANA DE ARCO E ISABEL LA CATÓLICA

Juana de Arco

Elogio a dos mujeres caracterizadas por su valentía, su patriotismo y su visión trascendente de la vida #LoContrarioaFemen

Hace tiempo publicamos en este blog la serie “Santo Tomás Moro: política, comunidad y utopía“. A lo largo de tres entradas explicábamos brevemente el pensamiento transgresor del político inglés y su capacidad de imaginar un mundo mejor en medio de una Europa sacudida por la guerra.

En esa serie recibimos un comentario por parte de un lector anónimo que exponía por qué, según su criterio, Santa Juana de Arco e Isabel la Católica tienen mejores condiciones que Santo Tomás Moro para servir de modelo de inspiración para los políticos del siglo XXI. Al margen de si se comparte o no, se trada de una opinión bien defendida y documentada.

Esta semana hemos querido compartir con todos vosotros la contribución de un lector. Dentro de cuatro días La Casa en el Árbol celebra su primer aniversario. Un año de combate en la batalla cultural. Este post es un homenaje a todos nuestros lectores. Sin vosotros esta aventura no sería posible.

Si miráis las entradas de nuestro blog, veréis que cada vez sois más los que os animáis a retuitear nuestros artículos, a compartirlos con vuestros amigos en Facebook y a expresar vuestra opinión por medio de un comentario en el blog.  GRACIAS. Nos enorgullece saber que, aunque sea de forma modesta, fomentamos el debate y el intercambio de ideas desde un punto de vista crítico, alternativo y alejado del pensamiento cultural dominante.

Sin más preámbulos, reproducimos íntegramente la opinión de nuestro lector. Esperamos que os guste:

Juana de Arco, un modelo que yo prefiero a Tomás Moro como modelo de compromiso en la vida pública, aunque mejor Isabel la católica.

Juana de Arco fue beatificada en 1909 y posteriormente declarada santa en 1920 por el Papa Benedicto XV. Ese mismo año que declarada como la santa patrona de Francia.

Un santo es una persona que está en el cielo disfrutando de Dios ( en latín sanctus, en griego hagios, en hebreo qâdosh [“elegido por Dios”]), de ahí la festividad católica instituida en honor de Todos los Santos, los conocidos y los desconocidos.

La Iglesia, de todos los santos que elegidos por Dios gozan de Su presencia, canoniza formalmente sólo a algunos de ellos. La Canonización es el acto mediante el cual la Iglesia  declara como Santo a una persona fallecida. Este proceso comprende la inclusión de dicha persona en el canon, o lista de santos reconocidos. Estos santos “oficiales” seguro, por la infalibilidad de la Iglesia, que están en el cielo disfrutando de la Gloria.

Pero la finalidad de la canonización  en la Tradición de la Iglesia no es para “premiar” el canonizado, que ya es parte de la Iglesia Triunfante,  sino que también tiene una función pedagógica, para los hombres que todavía seguimos en la Iglesia militante o peregrina:

Se trata de dar a conocer a personas destacadas por sus virtudes como modelos capaces de mostrar a los demás un camino ejemplar de perfección.

Su Santidad Benedicto XVI ha recordado las virtudes de Juana de Arco como modelo de comportamiento en el vida política, su lucha por la liberación de la opresión de su pueblo “como una obra de la justicia humana que se cumple con caridad” (La caridad es la virtud teologal por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas por Él mismo y a nuestro prójimo como a nosotros mismos por amor de Dios. CIC 1822).

Para el Papa Juana de Arco es un ejemplo “para los laicos comprometidos en la vida política, sobre todo en las situaciones más dificiles”.

Juana de Arco combatió para liberar a Francia de los enemigos externos (Rey de Inglaterra) e internos (Duques de Aquitania, Poitiu, Bretaña…) y  por recuperar los territorios perdidos de su nación, así como contra la cobardía y la incomprensión de muchos franceses que le traicionaban para evitar el compromiso y el enfrentamiento, incluidos muchos obispos (p.e. el obispo de Beauvais o el arzobispo de Évreux) que en su desgracia se pusieron del lado del poder civil, el Delfín y posteriormente Rey en su  injusta condena a muerte [1] . (¡Y a mí que me parece que es una situación completamente análoga a la de España!)

Es decir, el patriotismo, fruto de la Caridad, hace modelo de los hombres preocupados por la política a Santa Juana de Arco

Una biografía diferente es la de Thomas More, hombre de gran talento intelectual y de la Corte, que recibió los más diversos cargos de Enrique VIII, entre ellos, además de varios honoríficos, los muy influentes y poderosos de miembro de su Consejo Privado  y Lord Canciller, en 1529.

Ante las actitudes de Enrique VIII Tomás Moro no se rebeló contra el tirano, y durante años evitó el enfrentamiento directo con Enrique VIII. Sólo, cuando no tuvo otra posibilidad, y el Rey le forzó a que tomara partido, Tomas Moro, cuando no tuvo más remedio que posicionarse, no traicionó sus convicciones.

Juan Pablo II, en Motu Proprio de  31-10-2000, lo proclamó patrón de los políticos y los gobernantes, respondiendo así a la demanda que, en 1985, le presentó el Presidente de la República Italiana, Francesco Cossiga [2] , y que recogió centenares de firmas de jefes de Gobierno y de Estado, parlamentarios y políticos.

A mí me resulta mucho más atractiva como santa patrona de los hombres públicos, es decir como modelo para los políticos, Juana de Arco que Tomás Moro. Aunque, bien pensado, quizá la Iglesia, que es muy sabia, considere, que, dado el tipo humano del político actual, es imposible ponerles como modelo lo bueno, como Santa Juana, por inalcanzable y se conforma con que algún polítco, llegado el momento, tras haber intentado salirse por la tangente, evitar el compromiso y el conflicto, y no poder, en ese momento,  no traicione la Verdad, como es lo corriente en la actualidad, y, fijándose en el ejemplo de Tomás Moro, al verse en esa tesitura dé la cara y se enfrente a las mentiras y la opresión, a las estructuras de pecado [3] del Sistema.

Ahora, la patrona ideal, el modelo óptimo, será Santa Isabel la Católica. Ello será posible cuando el Estado Vaticano sea capaz de superar las presiones políticas de algunos lobbies étnicos y Estados a su servicio, y deje libre a la Santa Sede para que pueda cumplir con sus deberes religiosos y complete el proceso de canonización de la reina española [4] .

Así el modelo no sólo será aceptable o bueno, sino óptimo. En su vida privada y en su vida pública. Y un modelo no sólo para políticos que aspiren a mandar sino para políticos que manden.

El comportamiento personal  y familiar de Isabel de Trastamara, el comportamiento público de Isabel de Castilla cuando estaba perseguida y cuando estaba en el poder es un modelo para todas las situaciones.

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[1]  Es muy gratificante recordar que es el papa el español Calixto III (Alfonso de Borja) el que  dispuso que se revisara el proceso a Juana de Arco, proclamó su inocencia  y declaró herejes a los jueces que la habían condenado a muerte

[2]  A pesar de sus iniciales reunencias Tomás Moro fue un héroe y un mártir. No se merecía tener un “padrino” como Cossiga, el que fuera jefe de gobierno y presidente de la República Italiana.

Un tipo que hace la carrera en  en el seno de Democrazia Cristiana, no sólo la italiana, ya no es recomendable como político católico. Esto no es una “boutade” sino científico por ser empírico.

Pero es que su caso es tan escandaloso, incluso para un democrata cristiano, que le obligaron a retirarse de la política durante un tiempo la magnitud de sus escándalos de corrupción.

Y cuando las maquinaciones políticas le hiceron en 1985  presidente de la República italiana,  de nuevo se vió involucrado con asuntos ilegales y tuvo que abandonar anticipadamente la presidencia en 1992.

Como sería de corrupto, hasta para los estándares de Democracia Cristiana, que en 1998 la abandonó y fundó el partido Unión Democrática para la República, “de ideas centristas”.

[3]  Ahí queda eso, empleando lenguaje tópico como si fuera un teológo de la liberación, estructuras de pecado

[4]  Iniciado en 1958 el proceso por la Archidiócesis de Valladolid, todo el episcopado español e hispanoamericano se muestra favorable, encabezados por los cardenales Rouco y Cañizares (que con grandes eventos y misas conmemoraron el Quinto Centenario de su muerte)

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