EL NUEVO ESPÍRITU DE ERMUA: TREVIÑO NUNCA MÁIS

muro treviño

El nacionalismo excluyente perjudica seriamente la salud

La noticia de la trágica muerte de una niña de tres años ha abierto una herida profunda en medio del debate sobre el futuro del Estado de las autonomías. Los hechos básicos son ya conocidos por todos, aunque a medida que avanza la investigación van aflorando nuevos detalles. Anne (así se llamaba la niña) murió porque el servicio vasco de salud se negó a enviar una ambulancia al condado de Treviño (perteneciente a Burgos). Emergencias del País Vasco le dijo a la madre que debía llamar a Miranda de Ebro. “Si hace falta pagamos la ambulancia, pero salvadla”, imploró la familia al personal del 112.

La investigación abierta está estudiando también hasta qué punto influyó en el resultado la situación de huelga indefinida en que se encontraba en esa fecha el servicio de ambulancias de Álava.

Para colmo de males, el diputado del PNV Emilio Olabarría vino a echar vinagre en la herida y declaró que si Treviño formase parte de Álava este “episodio” no se habría producido.

La ciudadanía de bien está indignada ante esta tragedia y ante el espectáculo de política cicatera, burocrática e insensible que están dando las autoridades del PNV. La muerte de una inocente ha puesto de relieve las carencias de un modelo de Estado de taifas y de pequeñas castas autonómicas. Vemos que el actual modelo territorial es el peor de los posibles porque supone la coexistencia de 17 administraciones centralistas.

En 1997, el secuestro y posterior asesinato a manos de ETA de Miguel Ángel Blanco generó un movimiento cívico espontáneo de rechazo al terrorismo que supuso un punto de inflexión en la percepción que la sociedad española tenía de la banda criminal. A partir de ese momento, la presión social hizo que muchos sectores del nacionalismo y de la izquierda, hasta ese momento poco críticos con el terrorismo, pasaran a mostrar un rechazo tajante. Los ciudadanos cometimos el error de dejar que fueran los partidos políticos quienes gestionaran ese movimiento de protesta. Los partidos, más entregados a sus intereses electorales que al bien común, fueron dejando que esa llama de indignación se fuera apagando hasta convertirla en un recuerdo.

En esta ocasión no podemos cometer el mismo error. Lo ocurrido en Treviño es de tal injusticia que puede catalizar el nacimiento de un nuevo espíritu de protesta cívica contra las desigualdades que provoca el actual modelo territorial y contra la balcanización de España. Nada impedía el paso de la ambulancia. En el condado de Treviño no había más frontera que la barrera imaginaria que ha levantado el nacionalismo vasco. Y es el que el fanatismo excluyente puede ser más letal que una valla con pinchos.

Frase Sabino arana

¿Se movilizará por Anne la ‘Marcha por la Dignidad’ de este sábado 22-M? ¿Se movilizará la Marea Blanca por la sanidad? ¿Se movilizará la extrema izquierda por los burgaleses de Treviño igual que lo hizo por los burgaleses de Gamonal? ¿Se movilizarán los artistas de la ceja? ¿Organizará la ‘Assemblea Nacional de Catalunya’ [sic] una cadena humana? ¿Exigirá la comisaria europea de Interior, Cecilia Malmström, explicaciones por lo ocurrido en Treviño igual que las pidió por lo ocurrido en Ceuta?

Ya sabemos la respuesta. Para esta revuelta razonable no contemos con la izquierda pseudo-indignada ni con los partidos que son los beneficiarios del actual sistema de reparto autonómico de poderes. Estamos nosotros solos, es decir, el pueblo de Fuenteovejuna. Y contamos con la ayuda de un buen puñado de asociaciones civiles, de las redes sociales, de los blogs y de algunos medios de comunicación verdaderamente independientes.

Algunos idealistas creemos que la vida de las personas debería estar por encima de los límites territoriales.

Entre los vecinos de Treviño existe hoy cierta sensación de que viven en “tierra de nadie”. Ha llegado el momento de que desde la sociedad civil les transmitamos nuestro apoyo y solidaridad para que sepan que su condado es “tierra de todos”.

Será el primer paso para la construcción de un nuevo espíritu de cohesión social.

 

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