El hobbit y los movimientos sociales alternativos

 

Esta Navidad “El Hobbit”, libro escrito por J.R.R.Tolkien en 1932, ha vuelto a estar de actualidad por el estreno de la película de Peter Jackson. El Hobbit recrea un mundo de fantasía épica de trasfondo medieval e inspirado en las sagas nórdicas. La literatura de Tolkien ha servido como fuente de inspiración a movimientos sociales de lo más diverso.

Ecologistas y pacifistas han celebrado sus obras con igual entusiasmo. De las páginas de Tolkien se desprende un profundo respeto por la naturaleza y los oficios artesanos. El escritor era un enamorado de la campiña rural inglesa y sus gentes y un contumaz detractor de la industrialización y el excesivo mecanicismo (procuraba ir a todas partes en bicicleta). Estas actitudes vitales tienen su reflejo en su literatura. En cierto sentido, puede apreciarse una condena del impacto negativo del progreso tecnológico en el proceso de «industrialización forzada» de la Comarca al final de El retorno del Rey. Por otro lado, Tolkien perdió a la mayoría de sus amigos en las trincheras de la Primera Guerra Mundial. Como consecuencia de su profundo catolicismo, fue muy crítico con los abusos anticlericales durante la Guerra Civil española y con la amenaza totalitaria que entrañaban los regímenes nazi y comunista. También criticó abiertamente la actitud revanchista de los aliados al final de la Segunda Guerra Mundial y el uso de la bomba atómica. Tolkien vivió el periodo más convulso de nuestra historia reciente y en su obra, claramente antibelicista, se aprecia una concepción de la guerra como fuente de desgracia para los pueblos. Sus amados hobbits y elfos eran pueblos profundamente pacíficos. Paulino Arguijo cuenta en su biografía de Tolkien que durante la guerra de Vietnam los hippies llevaban pancartas en las que se leía “Orcos, dejad en paz a los hobbits”. Este movimiento contracultural apreció en la obra de Tolkien argumentos para criticar el imperialismo americano durante los años la Guerra Fría.

La creación del profesor de Oxford también ha inspirado a la derecha radical. Estas corrientes de pensamiento se han visto tradicionalmente atraídas por las leyendas épicas de la Tierra Media, la recuperación de las runas y la simbología antigua y el tradicionalismo y antieconomicismo de la obra de Tolkien

Cuando un enano, aún el más respetable, siente en el corazón el deseo de oro y joyas, puede transformarse de pronto en una criatura audaz, y llegar a ser violenta»

Sin ir más lejos, el Fronte della Gioventú, organización juvenil del MSI (Movimiento Social Italiano) celebró entre los años 1977 y el 1980 tres Campos Hobbit. Tomaron el nombre fascinados por la mitología tolkieniana y como una muestra clara de romper con la iconografía del fascismo de los años treinta. Fueron unos festivales de verano con conciertos de grupos alternativos, stands con libros y cassettes, encuentros deportivos y debates y mesas redondas para refundar la derecha revolucionaria se abrió a nuevos temas sociales como el ecologismo, el paro, la publicidad y la condición de la mujer.

 

Tolkien decía de sí mismo: en verdad, soy un hobbit, excepto por el tamaño. Me gustan los árboles, los jardines y las granjas sin máquinas; fumo en pipa, me gusta la comida sencilla (no refrigerada) y detesto la comida francesa; me agrada y hasta me atrevo a usar en estos días oscuros, los chalecos adornados. Tengo predilección por las setas (del campo); tengo un sentido del humor muy elemental (que incluso mis críticos favorables hallan fastidioso); me acuesto y me levando tarde (cuando puedo), y no viajo mucho”.

 

El pueblo de La Comarca es una comunidad de gente sencilla, arraigada a su tierra, ligada por fuertes vínculos familiares y vecinales, cuidadosa de sus costumbres y tradiciones, antieconomicista, pacífica, respetuosa de la naturaleza y de los demás y con un contagioso amor por el ocio y buena vida. Bien pensado, La Comarca es, en muchos aspectos, la antítesis de la sociedad moderna. Su estilo de vida es, hoy en día, alternativo y profundamente revolucionario.

 

Maestro Tolkien, nosotros también somos hobbits. Y no es tarde para cambiar. También nosotros podemos volver a los orígenes y recuperar todo lo bueno que tienen nuestras comunidades. Como dice Sam a Frodo en Las Dos Torres:

Al final, todo es pasajero como esta sombra. Incluso la oscuridad se acaba para dar paso a un nuevo día. Y cuando el sol brilla, brilla más radiante aún, esas son las historias que llegan al corazón, porque tienen mucho sentido aun cuando eres demasiado pequeño para entenderlas. Pero creo, señor Frodo, que ya lo entiendo. Ahora lo entiendo. Los protagonistas de esas historias se rendirían si quisieran pero no lo hacen. Siguen adelante. Porque todos luchan por algo.

 

Lo has entendido bien, Samsagaz. Todos luchamos por algo. Podríamos rendirnos, pero no lo haremos.

 

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