EL EXTRAÑO CASO DE LA ESCENA PRO VIDA

En España la causa pro vida está secuestrada. El PP aparenta representarla a base de gestos y guiños. Algunas asociaciones pro vida colaboran entusiásticamente en esta estrategia.

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¿Qué pasa en la escena pro vida?

El próximo lunes 25 de marzo es el Día internacional de la Vida. Aprovechamos la cercanía de esta fecha tan señalada para analizar el extraño caso del área pro vida. ¿Qué pasa en esta escena? Sus principios elementales son muy claros: protección de la vida en todas sus fases y defensa de la familia natural. A diferencia de otras cuestiones políticas o morales más vidriosas, estos dos principios son transversales, no entienden de izquierda o de derecha. Estos dos principios están anclados en la naturaleza humana, no en una u otra ideología. Probablemente más de diez millones de votantes en España son simpatizantes de la causa pro vida. Sin embargo, admitámoslo, esta causa no está adecuadamente representada en las instituciones ni en los centros de decisión. ¿Por qué?

Existen multitud de asociaciones y foros que se consideran pro vida. Sin embargo, no consiguen articular una acción socio-cultural ni política de forma coherente. Otras causas mucho más minoritarias sí que consiguen trabajar con esa unidad (naturalistas, abortistas, animalistas, legalización de cannabis, etc.). Lo que separa a los colectivos pro vida no son las ideas, en las que todos coinciden, sino la estrategia para defenderlas. Y en particular (vamos a ponerle nombre), la única cuestión que les separa es si es oportuno, conveniente e incluso lícito criticar al PP. Y ello porque se considera el único dique capaz de frenar el socialismo del PSOE, con su particular visión de la persona.

Complejo de pagafantas

El comportamiento de muchas asociaciones pro vida con el PP es similar al del pagafantas que suspira para que la chica de sus deseos le haga caso. No ve sus desaires ni cómo flirtea con los demás chicos del bar. Al pagafantas le basta una sonrisa o un gesto casual para seguir cultivando su ilusión. Un ejemplo: Fernández Lasquetty fue invitado el pasado 12 de marzo por Hazte Oír para intervenir en la clausura la II Jornada CienciaDAV (Derecho a Vivir). No importa que Fernández Lasquetty sea Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid y responsable de la financiación de 12.000 abortos anuales en esta comunidad. Como agradecimiento a Hazte Oír por la invitación, el PP aprobó en la misma semana partidas para financiar abortos por valor de 300.000€ en Baleares y 1.100.000 en Aragón. También en la misma semana el PP de Navarra ha votado en contra de la admisión a trámite de la iniciativa legislativa popular que buscaba declarar contraria a la ley foral la clínica abortiva de esta provincia. Es decir, el PP no esperó ni a salir del bar para flirtear con los abortistas.

Se nos ocurren dos explicaciones posibles a esta actitud de quietismo ante el PP:

  • La explicación inocente: Las asociaciones pro vida siguen una estrategia a largo plazo que pasa por consolidar un discurso alternativo a la cultura de la muerte, con la idea de ganar fuerza y presionar más adelante al PP desde fuera. Esta estrategia asumiría renunciar a obtener resultados políticos concretos en el corto plazo. Buscarían algo así como la influencia que ejerció en los setenta la revolución conservadora americana para tomar el control del Partido Republicano.
  • La explicación perversa: El alineamiento con el PP no es estratégico sino que está en el ADN de los activistas pro vida. Defenderán al PP a ultranza porque prefieren su concepción de la economía o de las relaciones sociales a la del PSOE. En este caso, la concepción económica estaría por encima de los principios elementales de la vida y la familia. Supondría un síndrome bipolar no diagnosticado que les llevaría a defender la vida en el ámbito del asociacionismo pero sin que ello tuviera que condicionar su voto en unas elecciones.

Suponemos que en realidad habrá tantas explicaciones como activistas pro vida. Probablemente en muchos casos se produzca una combinación de ambas explicaciones en distintas dosis. No obstante, a medida que pasa el tiempo la interpretación inocente pierde fuelle y más de 100.000 abortos al año es una cifra aterradora que hace que los cálculos estratégicos (a corto o largo plazo) sean cuestión de vida o muerte.

¿De verdad se puede esperar algo del PP?

Para quien no lo recuerde, fue Aznar quien aprobó en 2001 el uso en España de la “píldora del día después” prometiendo que reduciría el aborto. Una década después el aborto no se ha frenado, se ha doblado. El PP cerró aquellas dos legislaturas seguidas sin haber hecho absolutamente nada por la protección de los no nacidos. Pero los pagafantas consideraron que el momento político no había sido propicio. Con cuatro años de mayoría absoluta y crecimiento económico, ¿qué más necesitaba el PP? Obviamente, necesitaba lo mismo que sigue necesitando hoy: voluntad política.

En su programa electoral para las generales de 2011 el PP llevaba la anulación de la Ley Aído. No se trata de dar un paso a favor de la vida, se trata simplemente de desandar el último paso hacia la desprotección del no nacido dado por el PSOE. Estamos casi en el ecuador de la legislatura. Algunos ministros de Rajoy, como Ruiz Gallardón o Fernández Díaz, hacen de vez en cuando algún gesto o guiño a la causa de la vida. No obstante, estos ministros van por el camino de acabar la legislatura descoyuntados y con los ojos achinados, pero sin haber cambiado ni una coma la legislación. No dudamos que los pagafantas van a apretar al PP el próximo sábado 6 de Abril e incluso más adelante para que cumpla su promesa. Pero dudamos que le vayan a apretar en el siguiente periodo de campaña electoral, cuando los ciudadanos con sensibilidad pro vida puedan castigar al PP retirándole su voto. Y es una pena porque el PP, como partido con aspiraciones de gobierno, sólo entiende el lenguaje de los votos.

Y así se nos pasa el tiempo. Cada año que pasa la cultura del aborto está más implantada en nuestra sociedad y, sobre todo, en la juventud. Mientras tanto, todos los esfuerzos de unidad de la causa pro vida se estrellan contra la nada, machaconamente, como un muñeco contra un muro. La situación es tan sorprendente y tan absurda que bien puede utilizarse la expresión apócrifa atribuida al Quijote: «cosas veredes, amigo Sancho, que farán fablar las piedras». Nunca fue tan fácil unir a tantos y nunca tantos han estado tan desunidos.

Un rayo de esperanza

Nos cuentan que recientemente se ha constituido la Coordinadora Española por la Vida (http://cxvida.blogspot.com.es/) con el sano objetivo de aunar esfuerzos por la protección de los más vulnerables. Hasta el momento la forman 57 asociaciones pero llegan nuevas adhesiones cada día. Entre ellas se encuentran también partidos políticos abiertamente pro vida (Alternativa Española, Partido Familia y Vida, Comunión Tradicionalista Carlista, Derecha Navarra y Española, Partido Conservador Democrático y Partido Estim Soller –Mallorca-). Por fin el movimiento pro vida rompe el tabú y da un paso para dejar claro que no tiene ningún deber de fidelidad a ningunas siglas y sí en cambio a unos principios básicos.

Las asociaciones de esta Coordinadora están preparando concentraciones de protesta delante de instituciones políticas y abortorios en toda España. Busca en la web tu ciudad, llama a tus amigos y acude a las concentraciones para dejar testimonio de que no todos en esta sociedad permanecemos indiferentes ante la vulneración de los derechos de los más vulnerables.

En la Casa en el Árbol aplaudimos la iniciativa y les transmitimos nuestros mejores deseos. Desde nuestra pequeña atalaya vamos a defender la vida y el derecho de los bebés a elegir aunque en esta pelea de gallos perdamos todas las plumas y hasta el último de nuestros lectores. No somos héroes ni masocas. Simplemente nos gusta dormir y para eso necesitamos estar en paz con nosotros mismos. España ha sido y es tierra de bandoleros. Hay momentos en los que te ves obligado a elegir entre la bolsa y la vida. Y en este dilema nosotros lo tenemos claro.

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