CONSUMISMO Y CLUB DE LA LUCHA

Fight club

¿Crean los fumanchús de la economía global consumidores auto-destructivos?

Según los manuales, el fin de la economía es la satisfacción de las necesidades humanas. Hoy el mantra para resucitar la economía es que “hay que volver a la senda del crecimiento”. Es una imagen atractiva: el camino y el crecimiento lo asociamos a algo bueno. Nadie puede estar en contra de “crecer”, asociado a las ideas de desarrollo y prosperidad.

El problema viene cuando se analizan las bases del crecimiento. El actual modelo se cimienta sobre tres pilares: publicidad, crédito y obsolescencia. La publicidad crea las necesidades. El crédito financia las necesidades allí cuando el bolsillo no da para tanto. La obsolescencia, ya sea programada (tecnología) o de tendencia  (moda), genera la caducidad del producto y reinicia el ciclo de las necesidades. Es el círculo vicioso del consumismo.

Para los fumanchús de la economía global lo importante es el crecimiento. La reactivación del consumo genera un estado de alegría y fomenta el crecimiento. Consumimos. Los vendedores y fabricantes ingresan. Se generan nuevos puestos de trabajo. Nuevos consumidores. Consumimos de nuevo. Más ingresos para vendedores y fabricantes. Más puestos de trabajo. Y sigue la rueda.

¿Puede el círculo vicioso del consumismo crear un círculo virtuoso en la economía?

Quieren vendernos que sí. Pero el sentido común indica que el crecimiento por el crecimiento no puede ser bueno. El crecimiento hasta el infinito. Siempre más. En la naturaleza el crecimiento desmedido genera hipertrofia y gigantismo. Las dos son enfermedades. ¿Cómo se llama eso en economía? Por algún motivo nadie la puesto nombre. Extraño en un mundo en el que la industria crea nuevas cosas con nuevos nombres todos los días.

Crecimiento prometeico basado en consumo de productos cada vez menos útiles y más superfluos. Mascotas tamagochi, póker on-line, botas camperas para llevar con minifalda en verano. Todo esto es bueno para la economía porque reactiva el consumo y se crean nuevos puestos de trabajo.

¿Puestos de trabajo para qué?

Deja que responda Tyler Durden, fundador y presidente de “El club de la lucha”:

 Tyler Durden

“Tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos”.

Los componentes del club son el deshecho de la sociedad de consumo: individuos alienados, hijos de la primera generación de consumismo feliz, víctimas de las promesas publicitarias frustradas, violentos y auto-destructivos. ¿Será casualidad?

No toda economía activa es una economía buena. Lo decimos por esa premisa molesta para muchos de que el fin de la economía es la satisfacción de las necesidades humanas. En el momento en que la economía se desasocia de las (verdaderas) necesidades pasa a ser patológica.

Y para sanear la economía hay que sanear las bases sobre las que se levanta.

Por eso, nosotros proponemos volver a la senda de la cordura.

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