DISTRIBUTISMO O ESTADO SERVIL, ÉSA ES LA CUESTIÓN

Organic-Farming

O servimos al Papá-Estado o servimos a una pequeña plutocracia capitalista. El distributismo es la tercera vía.

Como seguramente habrás descubierto ya, amable lector, en este blog intentamos generar ideas para promover una tercera vía económica más allá del socialismo y del capitalismo. Defendemos el distributismo que es un modelo económico inspirado en la Doctrina Social de la Iglesia. Este modelo promueve el reparto de los medios de producción entre una gran mayoría de pequeños propietarios como el mejor antídoto contra los abusos de cualquier signo y como red de seguridad para mantener la justicia social. Y defendemos el distributismo a pesar de su horrible nombre (así lo reconocía el propio Hillaire Belloc, el padre de la “criatura”).

El Papa León XIII en su encíclica Rerum Novarum decía lo siguiente:

Hay un doble peligro que debe evitarse. Por un lado, si el “aspecto” social y público de la propiedad se niega o margina, la consecuencia lógica es el ‘individualismo’; por otro lado, el rechazo o disminución de su carácter privado e individual necesariamente lleva a algún tipo ‘colectivismo’.

En la Casa en el Árbol rechazamos tanto el régimen económico en el que no existe la propiedad privada como el régimen en el que la propiedad privada no tiene una función social y que permite ejercitarla en perjuicio del bien común.

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En realidad, tanto el capitalismo como el socialismo se oponen, desde distinto ángulo, a la propiedad privada. Los dos son materialistas, los dos centralistas y, en última instancia, los dos son tiránicos. Las dos doctrinas parten de una visión economicista del hombre en la que la dimensión espiritual no juega ningún papel y la historia y la organización social responden sólo a intereses y decisiones de naturaleza económica. Capitalismo y socialismo son las dos caras de una misma moneda. Por eso Chesterton decía que “el socialismo es capitalismo de Estado”. Los dos son centralistas: el capitalismo tiende a concentrar la riqueza en unas pocas manos, el socialismo la concentra en las manos del Estado y una jerarquía burocrática. Por eso, en última instancia, los dos sistemas económicos acaban conduciendo a regímenes de servidumbre (más o menos explícitos) en los que las personas ya no trabajan para su propio desarrollo sino para otro.

O servimos al Papá-Estado o servimos a una pequeña plutocracia capitalista. La única manera de salir de esta pinza es revalorizar la propiedad privada y buscar el camino para que esta propiedad privada esté mejor repartida, para mitigar el gigantismo de la Administración y el poder de las grandes corporaciones. Es el camino de la cordura. La historia nos demuestra que sólo existe una verdadera libertad allí donde hay una gran mayoría de pequeños propietarios. No es fácil conseguir este equilibrio en el momento en que la crisis económica ha empobrecido a los asalariados y las clases medias. Pero es necesario conseguirlo. Nos jugamos la seguridad y libertad de nuestras familias y nuestra continuidad como comunidad basada en la solidaridad y los vínculos sociales.

O Estado Servil (en cualquiera de sus dos caras) o Estado Distributista.

¿Estado Servil o Distributista?

Para concretar las consecuencias prácticas de estas dos alternativas nos permitimos reproducir el prólogo de la reimpresión de IHS Press de 2011 de “El delineamiento de la cordura”, de G.K. Chesterton (versión en inglés). El editor sostiene que el mundo va a volver a una forma de vida y de sociedad más sencilla. Y este resultado se producirá o bien por el colapso o bien por la reconversión y la convicción de la gente que busca el bien común y la justicia social.

En otras palabras, habrá simplicidad. Nosotros podemos elegir si esta simplicidad es voluntaria y se alcanza por medio de un tránsito gradual o si la simplicidad será la consecuencia última de un colapso provocado por un sistema económico globalizado y desligado de las necesidades humanas que galopa hacia su propio agotamiento. Transcribimos literalmente este pasaje del prólogo de IHS Press:

“El Estado Servil en agricultura significa agronegocios y uso extensivo de sustancias químicas.

El Estado Distributista en agricultura significa pequeñas granjas y técnicas orgánicas.

El Estado Servil en el comercio significa cadenas de establecimientos, mala calidad y un servicio deficitario.

El Estado Distributista en el comercio significa multitud de pequeñas tiendas, calidad artesanal y toque personal.

El Estado Servil en desarrollo territorial significa ciudades enormes y desparramadas y aislamiento social.

El Estado Distributista en desarrollo territorial significa la primacía del campo y la incomparable riqueza de la vida.

El Estado Servil en cultura significa una artificialidad impuesta, modas fugaces, Hollywood e iconos pop.

El Estado Distributista en significa meritocracia, arte de verdad, música folk, literatura seria y buena cerveza.

El Estado Servil en la familia significa pocos niños, ningún niño, parejas de hecho y uniones contra-natura.

El Estado Distributista en familia significa multitud de niños y centralidad del matrimonio sacramental.

El Estado Servil en filosofía significa la validez de todas y cada una de las opiniones y la superioridad del “aquí y ahora”.

El Estado Distributista en filosofía significa Verdad, perspectiva y proporción, y una mirada puesta en la Eternidad.

El Estado Servil en visión del hombre significa su concepción como individuo, siempre agresivo y brutal.

El Estado Distributista en visión del hombre significa su concepción como una persona, siempre cooperativo, a semejanza de Cristo”.

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