DESENMASCARANDO AL PP (3): “FLEXIBILIZACIÓN” FAMILIAR

familia

El “centro-derecha” de hoy defiende el modelo progresista de familia.

La estrategia del avestruz y la renuncia a dar la batalla de las ideas no es algo nuevo de Rajoy. Es una constante en el PP. Desde los inicios de la democracia, las posiciones del partido-monopolio de derecha en materia moral y familiar se han ido acercando a las de la izquierda de forma constante.

Hoy la derecha y la izquierda piensan igual y utilizan el mismo diccionario. Las diferencias nunca son sustanciales, siempre son de grado. Un ejemplo reciente: la ley del aborto. El PSOE defiende una ley de plazos para el aborto libre. El PP prometió volver a la ley de 1985 de los tres supuestos (en la práctica, el tercer supuesto del riesgo para la madre suponía un aborto libre). Pasado el ecuador de la legislatura, el PP ni siquiera ha cumplido esta promesa electoral. Por desgracia, la verdad es que no hay en el parlamento ninguna fuerza política que defienda la vida como principio irrenunciable y aspire al aborto cero. Las diferencias entre PP y PSOE son sólo cosméticas. Así, los abortos legales realizados durante la presidencia de José María Aznar desde el 6 de Mayo de 1996 (primer día de gobierno) hasta el 17 de Abril de 2004 (toma de posesión de Zapatero) fueron 511.429 [Fuente: Subdirección General de Promoción de la Salud y Epidemiología].

Si nos detenemos un momento a reflexionar, nos damos cuenta que el “centro-derecha” de hoy admite planteamientos en el terreno moral más radicales que los que defendía la izquierda anterior a Franco. Aborto (financiado por el contribuyente), pastillas abortivas del día después (sin receta y sin límite de edad), parejas de hecho, matrimonio homosexual, adopción homosexual, turbo-divorcio ante notario y un largo etcétera. El centro-derecha actual no quema conventos ni fusila a los católicos por razón de su fe, pero admite unos planteamientos más anticristianos que los que podían defender los anarquistas y marxistas de los años treinta.

Vayamos a los hechos.

Los programas electorales.

El programa de los populares de 1977 defendía lo siguiente:

“Defenderemos la familia, sus valores permanentes y la moralidad pública. El Estado debe realizar una acción eficaz a estos fines”.

“Afirmamos la concepción cristina de la familia y sus valores permanentes”.

El programa del Partido Popular de 2011 dice lo siguiente:

“Promoveremos la actualización de nuestro derecho de familia para adaptarlo a las nuevas realidades sociales, favoreciendo la mediación y la corresponsabilidad de los padres, y salvaguardando los derechos e intereses del menor”.

Cambiaremos el modelo sobre la actual regulación del aborto para reforzar la protección del derecho a la vida, así como de las menores”.

Vemos cómo el PP de hoy trata de ser lo más ambiguo posible para no espantar a una gran parte de su electorado. Pero por si alguien acaba de llegar de Marte podemos decir que las “nuevas realidades sociales” en materia de familia son las monoparentales, las homosexuales, las terceras nupcias, la cohabitación, etcétera. Estas “realidades sociales” no son nuevas. Son tan viejas como el hombre, la diferencia es que ahora el ordenamiento les da carta de naturaleza. Incluso el ordenamiento impulsado por la derecha.

Por otro lado, en la jerga fenicia,  “cambiar el modelo” de regulación del aborto significa derogar la Ley Aído y volver a la ley de 1985. Por dejarlo claro: “cambiar el modelo” no significa derogar el aborto, por ser un verdadero atentado contra el derecho fundamental a la vida.

Lo grave es que la asimilación de la agenda progresista por parte de la derecha española es cada vez más rápida. En 2005 el PP se manifestaba en contra del matrimonio homosexual y en 2011 lo admitía y daba por cerrado el debate. La derecha sociológica no ha cambiado su opinión, pero ha perdido su voz porque es rehén voluntario de un partido-en-retirada a quien siguen votando con una entrega propia del síndrome de Estocolmo. En los medios de comunicación conserva-duro$, los libremercaderes del templo y los catequistas del mal menor aún presentan al PP como un partido “conservador”. Y en el fondo aciertan, porque desde hace tres décadas la derecha se dedica a conservar la ingeniería social de la izquierda.

Ahora Vidal Quadras y Santi Abascal preparan una escisión dentro de la derechita Pocoyó y dicen que van a defender los “verdaderos valores del PP”. ¿Cuáles? ¿Los de 1977, los de 1996, los de 2011? ¿Van a defender la moralidad pública, la centralidad de la familia cristiana y el aborto cero? Con total seguridad, no. Se centrarán en el debate territorial, los impuestos y la reforma de la administración. El nuevo partido va a ser una simple válvula de escape controlada para que el votante de valores no inicie una verdadera rebelión electoral.

Conclusión: rapto electoral de la derecha sociológica

En los tres últimos posts hemos comparado los programas electorales de los populares de 1977 y de 2011 en materia de justicia social, modelo económico y familia. Vemos que son documentos programáticos de dos partidos completamente diferentes, basados en dos concepciones filosóficas y antropológicas enfrentadas. En ningún país con una cultura democrática consolidada estas dos formas de pensamiento podrían coexistir  durante décadas bajo unas mismas siglas y se habría producido una fractura grave antes de permitir la sustitución de una derecha social y cristiana por una derecha mercantilista y progresista. Pero en España han prevalecido los intereses de la casta y la voluntad de llegar a la Moncloa. Por eso se ha pasado silenciosamente del proteccionismo económico al librecambismo globalizador, de la economía social de mercado al neoliberalismo, de la lucha contra la especulación a la participación en el casino global, de la defensa de la familia natural a la equiparación de cualquier modelo de convivencia, de la defensa de los valores permanentes del cristianismo a la neutralidad o indiferencia relativista.

Es obvio que la sociedad española ha cambiado mucho en treinta años y que los partidos deben adaptar sus programas a la realidad del momento. Pero una cosa es la actualización y otra muy distinta la sustitución radical de los principios fundamentales de una opción política. Es obvio que la derecha sociológica no ha cambiado tanto en este tiempo. Quien sí lo ha hecho es el partido-monopolio que dice representarla. Más bien parece que las élites del partido han tramado un rapto electoral y un trasvase calculado del voto desde unas posiciones políticas a otras. La transición ideológica llevada a cabo (principalmente durante la etapa de Aznar) confirma que el Partido Popular no defiende principios sino intereses.

Ya para terminar os dejamos con tres preguntas para nuestros queridos lectores que aún confían en este partido:

(1) ¿Qué creéis que contendrá el programa del Partido Popular dentro de diez años?

(2) ¿Creéis que para entonces se habrá producido el cierre por liquidación de vuestra forma de pensar?

(3) ¿Consideráis que vuestro voto (¿útil?) lo habrá permitido?

Un, dos, tres, responda otra vez.

Debemos confesar que los jóvenes de la Casa en el Árbol fuimos (a nuestro pesar) de derechas en nuestra adolescencia. Nos apartamos de ese camino, decepcionados y traicionados, al comprobar que Aznar en su segunda legislatura, con mayoría absoluta y el BOE en sus manos, no hizo nada por la vida y la familia y que mercantilizó todas las cosas hermosas de la vida: nuestra patria (ahora marca España o España, S.A.), nuestra cultura, la cooperación social, la naturaleza, etc.

Por eso hoy luchamos por construir una tercera vía imaginativa, que defienda la justicia social, el bien común, la identidad y la soberanía. Para esta tercera vía la política no será el arte de lo posible, será la milicia de lo irrenunciable.

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