DESENMASCARANDO AL PP (1): JUSTICIA SOCIAL #NUNCAMAIS

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La pasividad de Rajoy no es nada nuevo: el PP es una historia de claudicación en todos los frentes

Rajoy está escondido detrás de la mesa. Sólo asoma la cabeza de vez en cuando para dar algún dato económico o hablarnos de la Europa de los mercaderes. Parece que su gobierno solo tiene dos ministerios: Economía y Hacienda. Y un muñeco de pim-pam-pum: Wert y su reforma educativa. Rajoy ha adoptado un perfil bajo en todo lo demás: laisser faire laisser passer a todas las medidas de ingeniería social de Zapatero. Ley del aborto libre, el matrimonio homosexual, la memoria histórica, el aval para negociar con ETA. No ha tocado ni una coma ni tiene pinta de que vaya a hacerlo.

Ahora está de moda contraponer el PP inane de Rajoy con el supuesto PP musculado de Aznar. ¿Está justificada esta comparación? Nos parece que no. Por dos motivos:

  1. En primer lugar, porque supone olvidar que si Rajoy está donde está fue precisamente porque Aznar lo eligió a dedo (#memoriahistórica).
  2. En segundo lugar, porque supone olvidar que la historia del PP es una sucesión de renuncias y claudicaciones constantes frente al discurso cultural del progresismo. Aznar solo fue firme en su lucha contra ETA (lo cual aplaudimos) y su servilismo al “amigo americano” (lo cual nos molesta). En todo lo demás, primó el arriolismo y el gallardonismo. Recordemos los chichés tan vergonzantes como el “viaje al centro”, el “centro-reformismo” o el “patriotismo constitucional” son etiquetas made in Aznar. Es la tibieza que en este blog  llamamos FAES-cismo.

Los hooligans del Partido Popular y las tertulianas con el máster COPE de radio no se cansan de pedir más coraje a su partido, pero olvidan que la derecha mercantilista no defiende valores sino intereses.

Iniciamos hoy una serie de entradas en las que vamos a analizar su programa electoral de 1977 y el de 2011. Veremos que la falta de coraje no es algo nuevo en el PP. La renuncia a la defensa de los valores de sus electores es una constante desde su fundación. Divorcio, modelo de familia, clase de religión, aborto, matrimonio, ideología de género. Un paso atrás tras otro ha asumido el discurso del adversario. Ahora la derecha piensa y habla como la izquierda. No hay diferencias sustanciales más allá de algunos matices en materia de gasto público y organización territorial.

Nosotros sostenemos que el PP ha realizado un extraño caso de travestismo político y que se ha producido una transmutación a lo largo de los años ante el silencio cómplice de los líderes de opinión que deberían haber dado la voz de alarma.

Veámoslo.

Hubo un tiempo en que la derecha hablaba de dignidad del trabajador y de justicia social. Así, por ejemplo, el programa popular de 1977 contenía los siguientes principios rectores:

“El Estado de Derecho que propugnamos no admitirá desigualdades injustas ni privilegios y promoverá al máximo la justicia social y la igualdad de oportunidades. La lucha contra la especulación y la corrupción será un objetivo permanente”.

Defenderemos las exigencias de los trabajadores de solidaridad y justicia social mediante el pleno reconocimiento de todos sus derechos sociales y económicos, a fin de lograr una más justa distribución de las rentas, un mayor nivel cultural, una mejora de la calidad de la vida y un desarrollo regional más equilibrado”.

Hoy la derecha se ha mercantilizado y se ha entregado al liberalismo económico. Hoy la derecha solo habla de flexibilización y de eficiencia. Estos son los altares en los que se sacrifica la dignidad del trabajador, que es tratado como una mercancía más dentro de un mercado global:

“A partir de 1996, cono gran esfuerzo y liderazgo del Partido Popular, España logró incorporarse a las grandes corrientes económicas, políticas y culturales de la globalización”.

“Para estimular este proceso genuinamente creador de empleo, promoveremos la formación, la innovación empresarial, la internacionalización, la liberalización de la economía y la estabilidad y flexibilización del mercado de trabajo

El programa electoral del PP de 2011 tiene 214 páginas y en ella no se hace ni una sola alusión a la justicia social.

La búsqueda de la justicia social y el bien común es la guía de la doctrina social de la Iglesia. Por eso, no es extraño que la exhortación Evangelii Gaudium del Papa Francisco (de 142 páginas) contenga 34 alusiones directas a la justicia social y que, de hecho, todo el documento sea un tratado de justicia social y bien común. Mirad lo que dice la Evangelii Gaudium:

Si bien puede decirse en general que la vocación y la misión propia de los fieles laicos es la transformación de las distintas realidades terrenas para que toda actividad humana sea transformada por el Evangelio, nadie puede sentirse exceptuado de la preocupación por los pobres y por la justicia social (…) Temo que también estas palabras sólo sean objeto de algunos comentarios sin una verdadera incidencia práctica. No obstante, confío en la apertura y las buenas disposiciones de los cristianos, y os pido que busquéis comunitariamente nuevos caminos para acoger esta renovada propuesta”.

Vemos que el programa del PP se ha transmutado en un aspecto esencial. Cada cual puede sacar sus propias conclusiones.

Como dice el propio programa electoral del PP, fue Aznar quien a partir de 1996 acabó de desfondar moralmente a la derecha, la vació definitivamente de valores cristianos y la rellenó como un pavo con mercantilismo y liberalismo económico.

En realidad, fue Aznar quien culminó la descristianización del PP. Para los que estén perdiendo la memoria y, en los actuales tiempos de Rajoy, crean que cualquier tiempo pasado fue mejor, os recomendamos este artículo publicado en Foro Arbil durante el Aznarato:

¿Qué haría Tomás Moro si militará hoy en el Partido Popular?

A lo mejor el problema del PP no es que en él convivan dos almas. A lo mejor su problema es que no tiene alma.

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