DESACTIVA EL VOTO ÚTIL

aritmética

Nuestro peor enemigo no es el socialismo, es el pragmatismo.

Permitidnos que entremos disparando a quemarropa: nuestro peor enemigo no es el socialismo. No es el progresismo. Es el pragmatismo.

El pragmatismo mal entendido se ha adueñado de nuestra voluntad y de nuestras acciones. Ha instaurado la dictadura del “voto útil” y el pánico a “tirar mi voto a la basura”. Este virus paralizante ha desbaratado cualquier intento de renovación durante las últimas décadas.

El “voto útil” no es útil para ti, sino solo para los que se benefician de un voto regalado a pesar de que no se lo merecen. Sin tu voto no son nada. Por eso hay toda una industria y muchos intereses creados detrás del negocio del “voto útil”. Su fuerza se nutre del síndrome de Estocolmo electoral que ellos mismos crean. Esta industria del cortoplacismo te hace creer que si un tipo despierta del coma es un fracaso que al día siguiente no esté jugando la Champions League.

Le llaman “voto útil” pero en realidad es el voto del miedo. De miedo al otro. De miedo al socialismo, de miedo al progresismo. Paradójicamente, cuanto más se ha extendido el voto útil más se extendido el socialismo y el progresismo. Por eso es necesario poner freno a este círculo vicioso.

Los que estamos en política para defender lo que amamos no podemos entender que se vote al menos malo. Si los de enfrente votan por convicción y nosotros solo podemos oponer odio o miedo, no merecemos ganar. Ésta es la triste realidad.

A Gandhi le gustaba decir esta frase:

Debes ser el cambio que deseas ver en el mundo”.

Por eso, en las próximas elecciones prueba a darte el gusto de votar sin tener que taparte la nariz. Date el placer de la coherencia. Coherencia entre lo que piensas y el programa de los representantes que tienen el honor de recibir tu voto. Vota en conciencia. Vota sin calculadora. Verás que segregas endorfinas, que te baja el colesterol, que se regenera tu floral intestinal y que recibes un chute espectacular de bífidus.

Y, sobre todo, verás que te reconcilias contigo mismo. Notarás que nunca antes habías votado con tanta fuerza. Habrá sido un voto útil porque el software del miedo y la auto-censura habrá empezado a resquebrajarse. Y por esas rendijas brotará el renacimiento.

Necesitamos cambiar nosotros para poder cambiar el mundo.

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