DEFENSA DE LA HISPANIDAD, de R. de MAEZTU (3 de 3)

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Don Quijote nos enseña la tercera vía española: somos lo que hacemos.

Somos lo que hacemos: la tercera vía española

Como vimos en nuestra anterior entrada, para Maeztu la Hispanidad rechaza tanto la visión supremacista o providencialista del hombre como la igualitaria. Maeztu insiste en que este es la senda española:

Entre estos dos sentidos del hombre: el exclusivista del orgullo y el fisiológico de la nivelación, el español tiende su vía media. No iguala a los buenos y a los malos, a los superiores y a los inferiores, porque le parecen indiscutibles las diferencias de valor de sus actos, pero tampoco puede creer que Dios ha dividido a los hombres de toda eternidad, desde antes de la creación, en electos y réprobos. Esto es la herejía, la secta: la división o seccionamiento del género humano”.

Ni se es superior por cuna o nacimiento ni se puede eliminar las nociones de bueno y malo. Por sus obras los conoceréis, en resumidas cuentas.

Y a continuación Maeztu lanza una de las reflexiones de mayor calado de una forma absolutamente coloquial, apta para todos los públicos:

El sentido español del humanismo lo formuló Don Quijote, cuando dijo: “Repara, hermano Sancho, que nadie es más que otro, si no hace más que otro”. Es un dicho que viene del lenguaje popular. En gallego reza: “Un home non e mais que outro, si non fai mais que outro”. Los catalanes expresan lo mismo con su proverbio: “Les obres fan els mestres”.

En apenas tres frases se concentra una visión completa y rompedora que podría inspirar cualquier pensamiento político renovador en la España de hoy. Don Quijote llama a Sancho “hermano”. Hay una igualdad en la dignidad. Pero a la vez dice que las obras distinguen a los hombres y les dan un valor distinto. Se reconoce que hay obras mediocres y obras maestras. En política hay élites que sostienen que un caballero es superior a un escudero por simple jerarquía. Otros creen que hay que igualar a todos y, dado que la nivelación solo puede hacerse por abajo, se acaba por convertir a todos en escuderos. Pero frente a estas dos concepciones se alza el sentido hispánico, que defiende que son las obras las que nos definen. Uno puede ser un mal caballero y el otro un buen escudero. El que hoy hace una obra buena mañana puede hacer una mala.

A la vez, Maeztu, vasco de Vitoria, no solo invoca la mejor obra literaria de todos los tiempos en lengua castellana. También reconoce que la célebre frase del Quijote procede de refranes gallegos y catalanes. Aquí está el valor de la tradición popular y la riqueza de la pluralidad del alma española, que se expresa en varias lenguas, todas ellas propias.

Pocas veces se ha dicho tanto con tan pocas palabras.

Como decíamos en nuestra primera entrada, la Hispanidad es una obra incomparable. Pero también es una obra interrumpida. Hace tiempo que España salió de su senda de la historia. Es el momento de buscar el camino de vuelta al hogar.

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