CIUTADANS: LOS NUEVOS JACOBINOS (2 DE 2)

Ciutadans defiende el aborto y la eutanasia y niega el valor de la comunidad y el derecho a la identidad de los pueblos.

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“La libertad guiando al pueblo”, de Delacroix

En el post de la semana pasada sosteníamos que Ciutadans encarna los ideales afrancesados de las “Luces”: individualismo, igualitarismo, cosmopolitismo, laicismo y ciudadanía administrativa. Analizamos (1) su patriotismo cosmopolita y administrativo, basado en un “contrato social” y (2) su laicismo radical, encaminado a expulsar toda seña de identidad cristiana del Estado y de la escuela pública. En este post analizamos otros dos rasgos de este partido político de raíz progresista:

 3) Ciutadans defiende la sociedad del descarte y la ideología de género. En su programa para las elecciones generales de 2008 abogaban por un “acceso real a la anticoncepción, incluida la píldora postcoital” y una despenalización efectiva de la interrupción voluntaria del embarazo durante las primeras doce semanas de gestación. En los casos de violación, malformación del feto o peligro para la madre el aborto podrá practicarse con independencia de la semana de gestación en que se encuentre. Además, defienden el “derecho a morir dignamente”. Vemos que su programa incluye el aborto libre y la eutanasia. Es decir, la sociedad del descarte, en el que bebés no deseados y ancianos o enfermos incómodos pueden ser sacrificados en el altar de la libertad de elección.

En el apartado de derechos sociales la web del partido indica que “deseamos una sociedad progresista y plural, en la que, desde el respeto, la justicia y la igualdad, el ciudadano decida en libertad. (…) Desplegaremos una política que corrija la discriminación ejercida contra homosexuales, lesbianas y transexuales, ampliando la agravante penal por homofobia y velando por el cumplimiento efectivo de las directrices europeas en la materia”. Es decir, ideología de género en estado puro.

4) C’s no admite diferencias entre los distintos pueblos que componen España. Según su web, C’s se opone a los nacionalismos porque “defienden la desigualdad y proponen medidas que derivan en la discriminación. Insistiremos siempre en que los derechos no son de los territorios, sino de los ciudadanos”. Igualdad y no discriminación son los grandes caballos de batalla del pensamiento progresista actual.

En su ideario, Ciutadans propone “una nueva política” basada en el ciudadano como “sujeto de la política”, frente a los sentimientos identitarios de tipo cultural, lingüístico o religioso.

Decir que sólo los ciudadanos tienen derechos es una muestra del individualismo ilustrado. Vemos que detrás del principal atractivo de C’s se esconde el igualitarismo jacobino. A diferencia de C’s, nosotros creemos que los ciudadanos tienen derechos como individuos pero también como comunidad. Los pueblos son algo más que la suma de sus individuos, son una comunidad de individuos. Los pueblos son algo más que la suma de sus miembros. Y los pueblos tienen derecho a la diferencia. Tienen derecho a mantener, valorar y respetar sus rasgos propios frente a la ola de homogeneidad globalizadora que inunda el mundo. No es lo mismo igualdad ante la ley que igualdad por ley.

Nosotros también combatimos el nacionalismo disgregador que basa su estrategia en el enfrentamiento permanente entre personas y regiones. Pero unidad no significa uniformidad. Para nosotros la riqueza de España está, precisamente, en la diversidad de sus regiones y sus gentes. Impedir que esto se refleje en nuestras normas de convivencia únicamente legitima a los nacionalismos desleales y crea las condiciones necesarias para perpetuar su estrategia de tensión y reivindicación.                       El sueño de la razón

“El sueño de la razón produce monstruos”, de F. Goya

El liberalismo del que bebe la ideología de Ciutadans es el que más daño a hecho a la identidad a los pueblos y es el que ha motivado, precisamente, el nacimiento y propagación de los nacionalismos en Europa. Sus principios racionalistas y economicistas alteraron artificialmente los mapas de regiones de Europa y crearon departamentos basados en criterios administrativos y comerciales. Se rompió el equilibrio de los antiguos reinos. En España, la llegada de las ideas afrancesadas supuso el desmantelamiento y descrédito de la España foral. De esos polvos han llegado estos lodos. El sueño de la razón jacobina ha creado los monstruos nacionalistas. Pretender ahora que el jacobinismo sea la receta para combatir los nacionalismos es tan descabellado como combatir el fuego con gasolina. Sin ir más lejos, Franco mantuvo el centralismo de origen francés y combatió la diversidad interna por considerarla una amenaza en vez de una riqueza. El resultado es que los monstruos son más grandes y están más legitimados que nunca.

La receta frente a los nacionalismos

La derecha conservadora se arroja a los brazos de Ciutadans encantada de haber encontrado un aliado catalán en la lucha frente al nacionalismo. No obstante, Ciutadans no encarna la verdadera Cataluña. La verdadera Cataluña es la que valora y fortalece sus raíces y sus costumbres, no la que les niega cualquier valor. El destino de la verdadera Cataluña está unido indisolublemente al resto de pueblos de España. Un patriotismo sano pasa por reconocer que todos los españoles tenemos una triple identidad: regional, hispánica y europea. Negar las identidades regionales y sustituirlas por un DNI, una ciudadanía administrativa, una carta de derechos civiles y un mercado común a la larga generará el desarraigo y la alienación cultural de los catalanes. Y éste es el mejor caldo de cultivo que puede tener el nacionalismo.

Votar a Ciutadans es (por supuesto) una alternativa perfectamente legítima y respetable para quien coincida con sus principios. Sus dirigentes más mediáticos cuentan con nuestra simpatía a nivel personal: no han tenido cargos relevantes en partidos del Sistema, se les presupone la honestidad y tienen ganas de regenerar las instituciones que no funcionan en España. No obstante, al margen de afinidades personales, el partido que representan defiende ideas diametralmente opuestas a las nuestras. Sus ideas son contrarias a todo lo que nosotros amamos y son las que vamos a combatir democráticamente. Por eso, este post es nuestra pequeña contribución para ayudar a que el elector emita un voto informado.

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