BARCELONA, CIUDAD ESCAPARATE

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Barcelona, S.A. aprueba nuevas medidas a favor de la Gran Corporación y en contra de los pequeños negocios.

Recientemente, el alcalde de Barcelona, Xavier Trias, hizo pública su intención modificar la ordenanza municipal de horarios para que los comercios puedan abrir todos los domingos y festivos de julio y agosto, de diez de la mañana a dos de la tarde (leer noticia). Pocos días antes y con en base a una supuesta dispersión normativa, el ministro Montoro había anunciado la eliminación de los impuestos autonómicos, entre ellos el impuesto catalán a las grandes superficies (leer noticia).

En otras palabras, la Gran Corporación se acaba anotar un doble tanto. Sin embargo, su reacción no ha sido la de celebrar la victoria. Exige más. Siempre más. A través de su politburó (la Asociación de Grandes Empresas de Distribución – ANGED), la Gran Corporación ha expresado su malestar por lo limitado que es, a su juicio, la reforma. Según el comunicado emitido, los horarios elegidos “son los que peor se adaptan a las necesidades de los turistas” [sic], ya que durante esta franja horaria los potenciales clientes están en la playa en lugar de pasear por la ciudad para hacer sus compras. Su contrapropuesta consiste en abrir los domingos y festivos de los meses de abril a septiembre y con un horario de doce de la mañana a ocho de la tarde.

Los pequeños y medianos comercios ven asomar las orejas al lobo. Cada vez lo tienen más difícil para poder competir con las grandes cadenas que tienen capacidad para contratar a empleados en precario y con amplia rotación de horarios. Si los comercios de barrio quieren tener alguna opción para aguantar el empuje, se verán obligados a abrir también domingos y festivos. Esto implica tener que trabajar los siete días de la semana. Todas las manos puestas al trabajo. Este frenesí mercantil, en un tipo de negocio fundamentalmente familiar, supondrá el deterioro de la convivencia y la conciliación. Menos tiempo para edificar el matrimonio, menos tiempo para educar a los hijos, menos tiempo para el descanso y la vida interior. Y es que liberalizar los horarios implica encadenar a las familias.

Los pequeños comerciantes tienen sus razones para oponerse a las medidas del alcalde. Defienden que en el mismo año que en Cataluña se crearon 11.000 puestos de trabajo en el sector, en Madrid, con los horarios liberalizados, se destruyeron 24.000. Afirman que el comercio de proximidad es una de las principales redes de cohesión social y que la flexibilización de horarios provocará la desertificación de las áreas menos turísticas. Todos los ingresos concentrados en menos manos. Todos los ingresos computándose en cuentas de resultados de conglomerados empresariales ajenos al barrio y a la ciudad. Y sin olvidar que la proliferación de las grandes superficies y las cadenas internacionales traerá un tipo de establecimiento estandarizado y sin rostro, que privará al comercio del toque humano que aportan los pequeños propietarios.

Las medidas económicas de Montoro y Trias alegran a los grandes oligopolios y preocupan a las familias. Algo paradójico si tenemos en cuenta que ambos pertenecen a partidos políticos que supuestamente defienden la familia.

La leyenda olímpica cuenta que en 1992 la ciudad de Barcelona volvió a abrirse al mundo. Los Invisibles, esos vecinos que sobreviven en los márgenes de la Barcelona divina, empiezan a tomar conciencia de la cara oscura de este mito. En la periferia se susurra ya de oreja a oreja un contrarrelato popular que sostiene que en 1992 la ciudad empezó a planificarse espaldas a los ciudadanos. Una planificación que empezó a priorizar “las necesidades de los turistas” y no las de los habitantes.

Es hora de poner en marcha un movimiento vecinal para recuperar Barcelona. La Barcelona auténtica. La ciudad que a todos enamoraba. La de los paseos, los colmados, los mercados de barrio, los botiguers y los pequeños propietarios. La de los bares con tradición y las plazas concurridas, con algarabía y con alma.

Artículo publicado originariamente en www.laligadelarcolargo.com

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