BÁRBAROS A LAS PUERTAS

DonceldeSigüenza2

Necesitamos una segunda primavera.

“Ciudadela, te construiré en el corazón de los hombres”.
Ciudadela. Cap. II. A. Saint-Exupéry

Nosotros estábamos dentro de la Ciudadela. Creamos los pilares de la civilización. Dimos a la cultura las obras más altas. Cultivamos el sentido de lo verdadero, lo bueno y lo bello. La virtud era el ideal que marcaba cualquier organización. Nuestras comunidades tenían un sentido y creían en sí mismas. Compartíamos una visión hermosa del mundo. Abolimos una esclavitud que se arrastraba durante siglos.

Pero a vosotros no os valía. Entronasteis la Duda e introdujisteis la semilla de la disensión. Rompisteis la armonía y fomentasteis una sociedad del todos contra todos. No os movía la ciencia, sino la soberbia. Nos echasteis de la Ciudadela. Éramos cultos y habéis reescrito la historia para hacernos pasar por bárbaros. Habéis echado un manto de oscuridad sobre los mejores siglos de nuestra historia común.

Después de que nos echarais volvimos a los bosques. Allí respiramos aire limpio y dormimos bajo las estrellas. Crecimos en las periferias. Sanos y fuertes. Recordamos a nuestros mayores y pensamos en el bien de nuestros hijos. Hemos conservado nuestras canciones y nuestros relatos. Hemos simplificado nuestros hábitos. Hemos revisado nuestras ideas, nos hemos despojado de lo superfluo y reafirmado nuestras convicciones. Hemos reconstruido la Ciudadela en nuestros corazones.

Nos duele ver que habéis descuidado todo lo hermoso y duradero que habíamos levantado en la ciudad. Habéis roto los cánones y desencantado el mundo. Llamáis arte a cualquier cosa. Habéis desacralizado la vida. Os volvisteis escépticos y resabiados. Hedonistas. Narcisistas. No quisisteis tener nada por lo que morir, y ahora no tenéis nada por lo que vivir. Habéis condenado a vuestros hijos a una vida insulsa en la que trabajan, producen y consumen. Con suerte, además se divierten. La única herencia que les habéis dejado es el hastío y la falta de horizontes.

Vuestro estilo de vida se hunde. Estáis nadando en el ácido que depurasteis para disolver todos los vínculos que nos unían. Habéis enterrado lo permanente y sólo os queda lo efímero. No habéis dejado ningún asidero por encima de vuestras cabezas. No tenéis ningún sitio donde agarraros en tiempos de tribulación. Os habéis vuelto débiles y tenéis miedo de vuestros propios fantasmas.

Ha llegado otra vez nuestro momento. Somos los nuevos bárbaros. Hemos vuelto porque la ciudad necesita una renovación. Una segunda primavera. Nuestros corazones laten con fuerza y sin miedo. Conservamos el recuerdo de un mundo bien hecho. Estamos otra vez a las puertas de la Ciudadela. Y es hora de volver a casa.

Si te ha gustado, comparte

Deja un comentario