ACTIVISMO Y MICROPOLÍTICA

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“Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”

La Batalla de las Termópilas es un símbolo de la valentía frente a la adversidad insuperable. Es un monumento al patriotismo y la defensa de su cultura por parte de un pequeño grupo de combatientes. Cuenta Heródoto que, en vísperas del combate, cuando se advirtió al oficial Dienekes que las flechas medas cubrirían el sol, no dudó en decir desafiante: “Entonces combatiremos a la sombra”.

La batalla de Covadonga se considera el arranque de la Reconquista. En ella el ejército de Don Pelayo se enfrentó a las tropas de Al-Ándalus, que resultaron derrotadas. ]La historiografía reciente cuantifica las fuerzas de Pelayo en poco más de 300 combatientes.

Este tipo de acciones protagonizadas por un puñado de valientes se repite a lo largo de la historia bélica. Lo mismo ocurre en la historia de las ideas. Ahí están los ejemplos del movimiento por los derechos civiles o la revolución conservadora iniciada en los años 60 en Estados Unidos, el grupo alemán la Rosa Blanca de resistencia frente al nazismo o el movimiento obrero Solidaridad de oposición a la dictadura comunista en Polonia. “A cada época la salva un pequeño puñado de hombres que tienen el coraje de ser inactuales”, dejó escrito G.K. Chesterton.

La izquierda alternativa lo tiene claro y actúa en consecuencia. Siguen la consigna de Eduardo Galeano, conforme a la cual “mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”. Y lo están logrando en muchos ámbitos.

 Gente pequeña

Ha llegado el momento de que nosotros seamos ese puñado de valientes inactuales. La diferencia en número y medios puede superarse con tesón y entrega. Sólo hay que prepararse para avanzar a contracorriente. Ningún cambio social relevante se consigue en tres meses ni en una legislatura. Ningún cambio social se consigue sin una honda convicción en lo que se defiende. Tal vez necesitemos sembrar durante treinta años para empezar a recoger. Tal vez ni siquiera lleguemos a ver los frutos del esfuerzo. Pero otros vendrán para concluir la tarea.

Empecemos por lo más cercano. Pasito a pasito. Como le gustaba decir al controvertido Reverendo Cecil Willians: “Son muchos los que dicen que quieren salvar el mundo. ¿Por qué no pruebas con tu barrio?”

Un puñado de amigos comprometidos puede cambiar el color de un barrio o de un pueblo. Blogs locales, juntas vecinales, asociaciones culturales, asambleas de barrio, política municipal, tertulias en cafés, clubs literarios o de cine. ¿Te atreves con el municipalismo y la micro-política?

Por difícil que parezca, no renunciaremos a nuestros sueños. Si hace falta, combatiremos a la sombra.

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Foto superior: Viñeta de la novela gráfica “300” de Frank Miller

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